3. Aspectos generales de las dificultades de lectura y comprensión en las distintas NEAE y principales estrategias para su afrontamiento

La Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOMLOE) indica en su preámbulo que se deberá dedicar un tiempo diario a la lectura y que la comprensión lectora se trabajará en todas las áreas de Educación Primaria. Por otra parte, el artículo 4 establece que, a lo largo de la enseñanza básica, se debe garantizar una educación común para todo el alumnado, adoptando la educación inclusiva como principio fundamental, con el fin de atender a la diversidad de las necesidades de todo el alumnado, tanto del que tiene especiales dificultades de aprendizaje como del que tiene mayor capacidad y motivación para aprender.

En el artículo 71 se concreta que el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE) forma parte de esa diversidad. En esta categoría se incluye a aquel alumnado que requiere de una atención educativa diferente a la ordinaria por presentar necesidades educativas especiales, retraso madurativo, trastornos del desarrollo del lenguaje y la comunicación, trastornos de atención o de aprendizaje, desconocimiento grave de la lengua de aprendizaje, encontrarse en situación de vulnerabilidad socioeducativa, altas capacidades intelectuales, haberse incorporado tarde al sistema educativo o condiciones personales o de historia escolar. En el Artículo 73 se especifica que el alumnado que presenta necesidades educativas especiales es el que afronta barreras que limitan su acceso, presencia, participación o aprendizaje, derivadas de discapacidad o de trastornos graves de conducta, de la comunicación y del lenguaje.

El objetivo de esta sección es proponer un marco didáctico que nos oriente en la toma de decisiones a la hora de seleccionar estrategias, procedimientos y actividades que sean útiles para conseguir que el alumnado con necesidades, el más vulnerable, alcance una lectura lo más funcional y eficiente posible. La mejora de la competencia lectora en este alumnado es un tema de cierta urgencia social, ya que el nivel de este colectivo, de forma general, es relativamente bajo. Esto limita no solo su desarrollo escolar, sino también laboral y social.

Aspectos generales en el aprendizaje de la lectura

El aprendizaje de la lectura conlleva la adquisición y el desarrollo de dos habilidades básicas: la comprensión del lenguaje y la decodificación. La decodificación nos permite reconocer las palabras de un texto de forma fluida, es decir, con precisión, velocidad y una prosodia adecuada. Se ha encontrado que la relación entre la decodificación y la comprensión lectora en el alumnado de Educación Secundaria Obligatoria es significativa (Florit y Cain, 2011). No obstante, parece que en esta etapa el nivel de decodificación alcanzado es suficiente para tener éxito en la lectura, puesto que las intervenciones centradas en esta habilidad no muestran efectos positivos, o son mínimos, sobre la comprensión lectora (Ripoll y Aguado, 2014; Therrien, 2004). Esta afirmación no se puede generalizar al alumnado con NEAE, ya que de forma general presenta un bajo desempeño en las tareas de decodificación. Además, los programas de intervención destinados a la mejora del reconocimiento de palabras parecen tener efectos positivos, principalmente en el alumnado con dificultades más graves.

Los recursos didácticos mejor fundamentados para la mejora de la decodificación en el alumnado con NEAE son: la lectura repetida, la lectura coral, el establecimiento de metas medibles y el registro de los resultados de lectura a lo largo del tiempo. En la lectura repetida, leemos una lista de palabras o una sección de un texto en voz alta para actuar como modelo y luego el alumnado practica su lectura en voz baja entre tres y cinco veces. En la lectura coral, leemos al mismo tiempo que el alumnado una lista de palabras o una sección de un texto en voz alta, tratando de que sigan nuestra velocidad y ritmo. El establecimiento de metas medibles ayuda al alumnado a conocer cuáles son las características de la lectura fluida y a controlar su propio aprendizaje. Normalmente, las metas se relacionan con el número de palabras leídas correctamente o el tiempo máximo dedicado a la lectura. El registro de los resultados de lectura a lo largo del tiempo facilita la motivación del alumnado, ya que conoce sus avances, e identifica los aspectos en los que necesita mejorar.

Del mismo modo que podemos encontrar distintos componentes en la comprensión lectora, también podemos considerar distintos aspectos que componen la comprensión del lenguaje. Por ejemplo, el modelo directo y de la mediación inferencial (Martínez-Cubelos y Ripoll, 2022) propone que las subhabilidades de la comprensión del lenguaje son: los conocimientos previos, el vocabulario, la habilidad inferencial y las estrategias de comprensión, que son un conjunto heterogéneo de procedimientos que pueden ayudar a solucionar problemas de comprensión o a profundizar en el significado de los textos. Este modelo es especialmente interesante para el diseño de programas de mejora de la comprensión lectora, ya que existen evidencias de que realizar en el aula actividades relacionadas con sus componentes impacta en la mejora de la comprensión lectora, tanto del alumnado en general como de aquel que presenta NEAE.

En el alumnado con NEAE, la forma en la que planificamos la enseñanza de la lectura es especialmente importante, ya que necesita que la información esté claramente estructurada, además de más repeticiones y de más tiempo para adquirir los aprendizajes. En este sentido, existen diferentes recursos didácticos que están bien fundamentados para afrontar su enseñanza de forma eficaz: la enseñanza directa, el modelado, la práctica guiada, la práctica independiente, la retroalimentación correctiva, las oportunidades múltiples para practicar las nuevas habilidades, la secuenciación de la dificultad de la tarea, los recordatorios constantes de cómo se usan las estrategias, los repasos acumulativos de los aprendizajes previos, las intervenciones intensivas y las intervenciones individuales o en pequeño grupo.

Según Swanson (1999), la enseñanza directa engloba aquellas prácticas que al menos tienen cuatro de las siguientes características: dividimos la tarea en pasos, realizamos evaluaciones, informamos al alumnado repetidamente de sus resultados, proporcionamos representaciones gráficas de los contenidos, permitimos la práctica independiente a un ritmo personalizado, dividimos las instrucciones en pasos, el alumnado realiza las tareas en pequeño grupo, modelamos una habilidad, proporcionamos diferentes materiales, enseñamos de forma individual y realizamos preguntas.

El modelado, la práctica guiada y la práctica independiente son recursos didácticos que utilizamos para enseñar un contenido transfiriendo gradualmente la responsabilidad al alumnado. Inicialmente usamos el modelado explicando de forma clara la habilidad o los conocimientos que queremos que aprendan. En el caso de la enseñanza de estrategias de comprensión lectora, como el resumen o los organizadores gráficos, nos apoyamos en la técnica conocida como pensamiento en voz alta, en la cual verbalizamos nuestros razonamientos y los motivos por los que tomamos diferentes decisiones al realizar una tarea. A continuación, usamos la práctica guiada, en la que aplicamos junto al alumnado los conocimientos o la habilidad enseñada a una tarea o actividad. En este paso ofrecemos todas las ayudas necesarias, las cuales se van retirando progresivamente, para que pueda realizar la tarea sin errores. Finalmente, el alumnado aplica los conocimientos o la habilidad a una tarea o actividad de forma independiente con nuestra supervisión.

La retroalimentación correctiva es un recurso en el que informamos al alumnado inmediatamente sobre el error que ha cometido. A continuación, le solicitamos que lo vuelva a intentar; si el error persiste, le ofrecemos ayuda. Si con la ayuda la respuesta sigue siendo errónea, le facilitamos el modelo correcto indicándole que lo repita.

Principales estrategias para el afrontamiento de la lectura en las distintas NEAE

Los términos utilizados en la LOMLOE para identificar al alumnado con NEAE, en ocasiones, no coinciden con las categorías utilizadas en la investigación educativa o en el sistema sanitario. Por motivos prácticos, las principales estrategias para el afrontamiento de la lectura se proponen según la clasificación propuesta por la LOMLOE.