Evaluación de la lectura
1. Evaluación del lenguaje oral
Al llegar a la educación secundaria, se espera que el alumnado tenga bien adquiridas las habilidades que fundamentan la competencia lectora. Sin embargo, no es extraño encontrar carencias en estas. Suele ser frecuente que estas queden ocultas por otros problemas que pueden ser más visibles: bajo rendimiento escolar, falta de interés —incluso rechazo por la lectura— o problemas de comportamiento.
Como hemos visto en el Curso 1, los modelos explicativos proponen que la comprensión lectora está muy influida por la habilidad de decodificación, que permite leer de forma correcta y fluida los textos, y por el desarrollo general del lenguaje, que permite darles sentido.
En la adolescencia es muy complejo medir el nivel de desarrollo del lenguaje y uno de los motivos es la escasez de herramientas adecuadas y de referencias. Dos elementos importantes para la comprensión que pueden ser percibidos en el aula son los conocimientos del alumnado y su comprensión del vocabulario. Las pruebas de evaluación de los saberes básicos o contenidos conceptuales del currículo pueden proporcionar información valiosa. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no suelen evaluar un vocabulario general, que no forma parte del currículo de las áreas, pero que es importante para la comprensión de los textos.
Existen algunas pruebas estandarizadas que valoran el desarrollo del lenguaje de alumnado de educación secundaria:
- Test de lenguaje CELF-5.
- Test de vocabulario en imágenes de Peabody (PPVT-III, PPVT-5).
- Test que ofrecen una medida de cociente intelectual: BAS-II Escolar, RIAS, WISC-5.
- Pruebas que evalúan aptitud verbal: BAT-7, BPR, EFAI-3 y 4.
Pero este es un material técnico que se utiliza en evaluaciones psicopedagógicas. Por otra parte, aunque puede servir para detectar y evaluar posibles necesidades específicas de apoyo educativo, los resultados en este tipo de pruebas suelen ser poco útiles para plantear actividades de mejora o refuerzo.
Una forma menos directa de evaluar el vocabulario del alumnado puede ser analizar sus producciones escritas. Existen programas de análisis lingüístico que permiten calcular algunos parámetros interesantes. No obstante, hay sistemas de inteligencia artificial generativa que pueden realizar estos cálculos de forma más cómoda.
El índice de diversidad léxica o densidad léxica es bastante conocido y fácil de interpretar. Se calcula dividiendo el número de palabras diferentes en el texto entre el número total de palabras. Cuanto más cercano a 1 sea el resultado, más variedad de vocabulario se ha utilizado en el texto. Parrales y González (2024) han calculado una diversidad léxica de 0,59 en alumnado de 2.º de ESO al escribir descripciones de imágenes.
Se pueden calcular indicadores que tienen en cuenta la frecuencia con la que las palabras del texto se utilizan en el español. El uso de palabras poco frecuentes puede indicar una mayor riqueza de vocabulario. Sin embargo, hay bastante variedad en las denominaciones de estos indicadores y en la forma de calcularlos.
Apenas existen referencias sobre los valores habituales que pueden tener estas medidas en el alumnado de educación secundaria y, si se van a utilizar, es importante tener en cuenta que pueden ser variables dependiendo del tipo de texto que se escriba.