Evaluación de la lectura
5. Evaluación del hábito de lectura
Durante la educación secundaria, las oportunidades del profesorado para interactuar individualmente con el alumnado suelen ser más reducidas que en etapas anteriores, de modo que es más difícil observar la disposición o el interés que muestran por la lectura o poder conversar acerca de las preferencias de ocio.
Algunas alternativas para conocer el hábito de lectura del alumnado pueden ser:
- Cuestionarios que exploren la motivación para la lectura o su práctica.
- Realizar listas o registros de los libros leídos.
- Preguntando a la familia acerca de la práctica lectora en las entrevistas de tutoría.
- Con listas de reconocimiento de títulos o autores/as.
La Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) prepara todos los años un informe sobre hábitos de lectura y compra de libros en España. Este documento (FGEE, 2025) incluye una sección sobre lectura en adolescentes que puede aportar información interesante, como ideas o sugerencias sobre preguntas para un cuestionario propio de hábitos y actitudes ante la lectura y datos para comparar los resultados que se obtengan con muestras (10 a 14 años y 15 a 18 años) representativas de la población española.
Existen algunos cuestionarios que han sido validados en investigaciones sobre hábito lector. Normalmente, no tenemos referencias para interpretar sus resultados, pero nos ofrecen modelos de ítems o preguntas. Buena parte de estas herramientas se han construido para alumnado de Educación Primaria, pero podemos encontrar el cuestionario ACTIM-LEC, que ha sido utilizado con alumnado de 2.º y 4.º curso de ESO, según se ve en Artola et al. (2021). Aunque dicha publicación no muestra las preguntas, estas se pueden ver en las tablas 4, 5, 6 y 7 de Artola et al. (2017).
También podemos encontrar una escala construida por Nicolau-Ramos et al. (2022) para evaluar la motivación y preferencias lectoras de alumnado de la ESO. Podemos ver los ítems utilizados en la tabla 1 del documento.
Seguramente, las listas de reconocimiento son la forma de evaluar el hábito lector que menos familiar nos resulta. Se trata de una herramienta que se ha utilizado en investigaciones o en situaciones en las que se pretende recoger información con ciertas garantías de fiabilidad. Para eso se puede plantear una lista en la que se mezclan títulos de obras literarias populares y títulos inventados, para que el alumnado indique cuáles son los títulos reales. Este procedimiento también se puede hacer con nombres de escritores/as o de revistas y periódicos.
El informe de la FGEE (2025) nos indica (p. 120) cuáles son los libros y autores más leídos en el año 2024, algo que puede ser útil para elaborar listas de reconocimiento.