3. Evaluación de la comprensión lectora

3.3. Presentación del texto y los elementos de evaluación

Es frecuente que nos hagamos preguntas prácticas acerca de si el alumnado debería poder consultar el texto para responder a las preguntas o tendría que realizar las actividades de evaluación sin tener el texto disponible. Es muy habitual que las preguntas se encuentren situadas tras el texto o que se faciliten después de su lectura.

También existe la posibilidad de emplear preguntas intercaladas a lo largo del texto, normalmente, cercanas a la información pertinente para responderlas. Los datos que tenemos sobre esto son escasos, pero muestran que puede ser una opción interesante para profundizar en el texto (Rubio et al., 2022).

Entre todas estas alternativas, la propuesta más razonable es que en la evaluación de la comprensión lectora planteemos pruebas variadas en cuanto a la forma, el contenido y la presentación de los textos y las preguntas o actividades. No es necesario que en una misma prueba haya variedad en la forma y la presentación de las preguntas, pero sí es recomendable que estas abarquen distintos contenidos.