Dificultades de lectura y comprensión
7. Principales estrategias para el afrontamiento de la lectura en las distintas NEAE
f. Necesidades específicas de apoyo educativo por trastornos del aprendizaje
El DSM-5-TR (APA, 2022) utiliza el término trastorno específico de aprendizaje para referirse a una dificultad en el aprendizaje y en la utilización de las aptitudes académicas relacionadas con la lectura, la escritura y el cálculo. Cuando las alteraciones afectan a la lectura, propone usar el término trastorno específico de aprendizaje con dificultades en la lectura o dislexia. La dislexia es una incapacidad específica de aprendizaje de origen neurobiológico. Se caracteriza por dificultades en la precisión y/o fluidez en el reconocimiento de palabras, así como deficiencias en la escritura y en las capacidades de decodificación. Esas dificultades resultan de un déficit en el componente fonológico del lenguaje, que es a menudo inesperado en relación con otras capacidades cognitivas y a la adecuada instrucción escolar. Las consecuencias secundarias pueden incluir problemas en la comprensión lectora y una disminución de la experiencia con la lectura que puede impedir el desarrollo del vocabulario y de los conocimientos generales (Lyon et al., 2003).
Enseñanza inicial
La enseñanza formal de la lectura se inicia, habitualmente, al final de la etapa de Educación Infantil o al comienzo de la Educación Primaria, mientras que la confirmación del diagnóstico de dislexia se produce mucho más tarde. Debido a esta peculiaridad, los datos con los que contamos sobre la enseñanza inicial se basan en trabajos de síntesis que han considerado a alumnado en riesgo de presentar dislexia (Hall et al., 2022; Suggate, 2016; Wanzek et al., 2018). En las investigaciones identificadas en esos trabajos, se han utilizado recursos didácticos como las pistas semánticas, los pares mínimos, las imágenes mnemotécnicas con letras integradas (letter-embedded picture mnemonics), las cajas de Elkonin, la fonación conectada, la denominación del abecedario y la presentación de las letras asociándolas a su nombre, a su sonido o a imágenes que representan la posición de los órganos articulatorios durante la producción de un sonido.
Mejora de la decodificación
Una vez identificada la dislexia, la mejora de la decodificación es uno de los principales objetivos de la intervención. Aunque por motivos prácticos hemos separado las estrategias destinadas a la mejora de esta habilidad en aquellas centradas en la precisión, la velocidad y la prosodia, parece que intervenir sobre cualquiera de ellas impacta positivamente en la otras, puesto que están notablemente relacionadas.
Las tres estrategias que cuentan con mayor respaldo científico para la mejora de la precisión lectora coinciden con las usadas en la enseñanza inicial del alumnado en riesgo: entrenar la conciencia fonológica, enseñar de forma explícita y sistemática las correspondencias entre grafemas y sonidos, y practicar la lectura de palabras y textos para mejorar la fluidez lectora (Hall et al., 2022). El recurso didáctico mejor fundamentado para la mejora de la velocidad lectora es la lectura repetida, aunque también se ha estudiado la eficacia de la lectura acelerada (Galuska et al., 2014; Lee y Yoon, 2017). En español, existen al menos dos aplicaciones que se basan en la lectura acelerada: el Programa de aceleración en lectura y Galexia (López-Escribano, 2016; Serrano et al., 2016). Desde la investigación, se ha presentado poca atención a los recursos destinados a la prosodia. En español, existen algunas experiencias en las cuales se han encontrado resultados positivos usando la lectura repetida enfocada a la expresividad y actividades de sensibilidad prosódica (Calet et al., 2017).
En español, contamos con varias aplicaciones informáticas para la mejora de la lectura en las cuales se trabajan las habilidades que se consideran deficitarias en el alumnado con dislexia: Dytective, UBinding, Glifing, GraphoGame, Tradislexia o Leeduca. También se han publicado programas en formato físico como el Método diverlexia.
Mejora de la compresión lectora
En el alumnado con dislexia es importante trabajar la decodificación, ya que hay algunos datos que sugieren que impacta positivamente en la comprensión lectora. Sin embargo, desde el inicio de la intervención se deben realizar actividades para facilitar la interpretación de los textos y el estudio de los contenidos curriculares. Algunas de las revisiones sistemáticas que se han centrado en la enseñanza explícita de la comprensión, en general, indican que resultan útiles estrategias como (Filderman et al., 2022; Pyle et al., 2017; Scammacca et al., 2015):
Modificaciones en los textos:
- Resaltar las ideas importantes.
- Incluir ilustraciones.
- Esquemas.
- Recursos multimedia.
Vocabulario:
- Enseñar morfología.
- Definir palabras.
- Estrategia de las palabras clave.
- Escuchar textos leídos en voz alta
- Organizadores semánticos.
Comprensión de estructuras lingüísticas:
- Inferencias.
Comprensión de la estructura del texto:
- Estructuras textuales expositivas.
Estrategias de comprensión:
- Estrategia de paráfrasis o RAP (read-ask-paraphrase).
- Enseñanza recíproca.
- Activar conocimientos previos.
- Identificar ideas importantes.
- Resumen.
- Autopreguntas.
- Relectura.
- Estrategia de visualización.
- Predicciones.
Otras:
- Enseñar contenidos o conocimientos.
- Responder a preguntas.
- Escribir sobre lo leído: contestar a preguntas de desarrollo o tomar notas.
- Dispositivos de conversión de texto a voz.
- Escuchar grabaciones de los textos.
En los estudios identificados en las revisiones sistemáticas sobre la mejora de la comprensión lectora, se utilizan con buenos resultados algunos recursos didácticos como los recordatorios sobre cómo se usan las estrategias y la tutoría entre iguales.