2. Evaluación de la decodificación

La decodificación se refiere a cómo transformamos lo que está escrito para convertirlo en sílabas y palabras. Es importante que ese proceso sea preciso, es decir, que la cantidad de errores que se cometen sea mínima.

Habitualmente, evaluamos la decodificación escuchando la lectura en voz alta del alumnado y percibiendo si se cometen errores en la conversión entre grafemas y fonemas. La cantidad y, sobre todo, el tipo de errores que se cometen nos pueden aportar mucha información sobre el progreso, especialmente durante la época de enseñanza inicial de la lectura.

En la siguiente imagen podemos ver distintos tipos de errores que se podrían cometer durante la lectura.

Tabla con errores al escribir “tradición”: omitir, añadir, cambiar letras o sílabas, y otros.

Dependiendo de nuestra familiaridad con esta clasificación y de cómo hayamos planteado la evaluación, podemos intentar distintos niveles de evaluación de la precisión:

  1. Escuchar la lectura y hacer una valoración general de si la precisión es buena, suficiente, baja o las categorías que nos puedan resultar útiles.
  2. Señalar en qué palabras se producen errores de lectura.
  3. Indicar qué tipo de error se ha producido en la palabra. Con mucha experiencia podemos hacerlo sobre la marcha, pero suele ser mejor anotar en una copia del texto cómo se han leído las palabras en las que se ha cometido el error para analizar estos posteriormente.

 Los errores reiterados, como la confusión habitual en una letra o estructura silábica. nos indican un aprendizaje insuficiente y la necesidad de practicar esos elementos. Los errores poco predecibles, que afectan a palabras completas o a la parte final de las palabras, suelen estar relacionados con una lectura demasiado apresurada y con el abuso de estrategias de adivinación.

Existen pruebas estandarizadas de precisión lectora. Algunas de ellas incluyen tareas de lectura de palabras inventadas o pseudopalabras, que no pueden ser reconocidas ni adivinadas. Las Baterías DIX, DST-J, Becole-R, LEE, PROLEC-R, PROLEXIA o TALE son, probablemente, las más conocidas.