1. Evaluación de predictores de la lectura

1.3. Evaluación de conocimientos sobre el lenguaje escrito

Entre los conocimientos sobre el lenguaje escrito podemos destacar:

  • Conocimiento sobre sus funciones.
  • Conocimiento sobre sus elementos y convenciones.
  • Vocabulario básico sobre el lenguaje escrito.
  • Conocimiento de las letras.

 El conocimiento de las funciones del lenguaje escrito se puede observar por el uso que se hace de él y, también, preguntando directamente para qué ha servido leer o escribir en distintas situaciones. La Batería BIL 3-6 incluye una prueba de «Funciones de la lectura» que formula ese tipo de preguntas.

1.3.1. Conocimientos sobre el texto impreso

La forma más habitual de explorar los conocimientos del alumnado acerca del texto impreso son pruebas al estilo de la «Concepts about print assessment» de Marie Clay. En ellas se entrega un libro a la persona evaluada y se le pide que realice acciones como:

  • Enséñame la portada.
  • Enséñame la parte trasera del libro.
  • Muéstrame dónde empieza la historia.
  • Enséñame un dibujo.
  • Enséñame dónde hay palabras.
  • ¿Dónde se empieza a leer?
  • Al acabar esta línea, ¿dónde sigo leyendo?
  • Enséñame una letra
  • etc.

 La prueba «Indicadores de progreso en el aprendizaje de la lectura (IPAL)» para Educación Infantil incluye una tarea de conocimientos acerca del lenguaje escrito.

1.3.2. Conocimiento de las letras

Se puede hacer un seguimiento del conocimiento que el alumnado posee de las letras y los dígrafos (ch, gu, ll, qu, rr) que tiene el alumnado mediante un registro de cada uno de ellos. En esta herramienta se puede indicar si alguien identifica la letra (en mayúscula, en minúscula), si conoce el o los fonemas que representa, si conoce el nombre de la letra, si es capaz de trazarla, etc. Los conocimientos que se registren dependerán de los contenidos que se trabajen en la clase.

Mantener este registro para toda una clase es bastante trabajoso y se puede considerar utilizarlo para el alumnado que esté experimentando mayores dificultades. Aquí se puede ver un ejemplo de cómo podría organizarse un registro de este tipo.


Existen escalas estandarizadas de conocimiento de las letras en baterías de lectura como la Batería BIL 3-6, EGRA, IPAL, TALE o PROLEC-R. Estas referencias deben ser tomadas con precaución, ya que ninguna prueba explora todo el repertorio de letras y dígrafos, su resultado puede estar muy condicionado por el tipo de letra que se esté utilizando en la enseñanza y se limitan a valorar si se conoce el nombre de las letras o el fonema que representan.