Evaluación de la lectura
1. Evaluación de predictores de la lectura
1.1. Evaluación del desarrollo del lenguaje oral
La observación del alumnado en las interacciones orales en el aula nos puede permitir apreciar dificultades evidentes en el desarrollo del lenguaje expresivo, como habla poco inteligible, oraciones con abundantes errores gramaticales, o relatos pobres y poco estructurados.
La evaluación del lenguaje receptivo o comprensivo es bastante más compleja, especialmente por la falta de referencias claras acerca de las habilidades o conocimientos que tendría que mostrar el alumnado.
1.1.1. Vocabulario
Las actividades habituales de evaluación permiten apreciar si el alumnado adquiere el vocabulario establecido en la programación. Estas actividades se muestran en la Tabla 1.:
Tabla 1 Actividades de evaluación del vocabulario y ejemplos
| ACTIVIDADES DE EVALUACIÓN | EJEMPLOS |
|---|---|
| Explicar el significado de una palabra: definirla, decir un sinónimo, representarla mediante gestos o una acción. |
|
| Asociar la palabra con lo que representa, por ejemplo, un objeto o una imagen. Normalmente, se elige entre varias alternativas. |
|
| Adivinar una palabra a partir de su definición | Estoy pensando en un vehículo que tiene hélices, vuela y se utiliza para rescatar a personas heridas. ¿Qué es? |
| Indicar si una palabra es real o inventada. | Voy a decir palabras de verdad y palabras inventadas. Tenéis que levantar la mano si la palabra que digo existe de verdad: «pestaña, espalda, seltono, tobillo, fipero, nuca…» |
| Valorar si una palabra está correctamente utilizada | Voy a decir algo con la palabra «muelas»: «me bebí las muelas». ¿Está bien dicho? ¿Por qué? |
| Realizar una oración correcta con la palabra objetivo | Intenta decir tú algo con la palabra «muelas» y que esté bien dicho. |
La escasez de referencias de vocabulario básico infantil hace difícil establecer cuándo es preocupante o anómalo el desconocimiento de determinadas palabras. La prueba «Evaluación de la comunicación y del lenguaje (ECOL)» (Alemán et al., 2011) ofrece algunas referencias sobre la extensión del vocabulario, desde la comprensión de entre 100 y 200 palabras a los 18-24 meses de edad hasta una extensión de vocabulario a partir de 2200 palabras después de los 54 meses.
También indica (Anexo 5) el tipo de palabras, expresiones y relaciones semánticas que sería característico en distintos momentos de la Educación Infantil y en los primeros cursos de primaria.
Para una evaluación específica e individualizada, existen pruebas estandarizadas de comprensión de palabras y conceptos básicos:
- Test de conceptos básicos BOEHM-3 y BOEHM-3 Preescolar.
- Test de vocabulario en imágenes Peabody (PPVT-5).
- Test Magallanes de vocabulario de conceptos básicos.
- Prueba de valoración del vocabulario VAVEL, infantil, inicial y superior.
Además, existen pruebas de evaluación psicopedagógica que incluyen escalas de vocabulario, entre ellas: BADyG i-R, BAS-II escolar, BIL 3-6, CELF-5, CELF preeschol-2, IPAL, ITPA, RIAS, WPPSI-IV, WISC-5.
1.1.2. Habilidades gramaticales
Podemos explorar la comprensión de estructuras sintácticas con órdenes o enunciados de cierta complejidad, especialmente si no se acompañan por ayudas no verbales, aparecen poco contextualizados y no tienen una interpretación evidente. Si a alguien le damos una bola de papel, le señalamos la papelera y le decimos: «Tira la bola de papel a la papelera», es muy probable que realice correctamente lo que requerimos. Aunque no haya comprendido el enunciado, es fácil que intuya qué es lo que demandamos. En cambio, si le damos indicaciones como: «Pon la bola de papel debajo de la papelera.», «Busca en la papelera otra bola parecida a esta.» o «Antes de meter la bola de papel en la papelera, da dos vueltas alrededor de ella.», tendrá que comprender correctamente los enunciados para poder cumplir la orden.
Podemos observar cómo las instrucciones de aula pueden ser confusas para una parte del alumnado, incluso cuando se dan de forma individual y se consigue su atención. El juego de «Simón dice» puede ser una oportunidad para introducir enunciados complejos y observar quiénes tienen mayores dificultades para seguirlos.
En alumnado de mayor edad podemos plantear actividades de ejecución colectivas, en las que demos indicaciones de cierta complejidad y poco predecibles. Por ejemplo, ante una imagen como la presentada en la Figura 1, podemos solicitar acciones como:
- Escribe un número debajo de cada ojo.
- Haz una «x» en el pelo del personaje que no lleva un paraguas.
- Rodea tres gotas de lluvia o escribe tu nombre entre los dos personajes.
- Si los dos personajes están sentados, pinta el mango del paraguas.
Figura 1
Imagen para trabajar las habilidades gramaticales

Dependiendo de la edad y del nivel de lectura del alumnado, estas instrucciones pueden ser orales o escritas.
La «Evaluación de la comunicación y del lenguaje (ECOL)» (Alemán et al., 2011) ofrece en su anexo 4 una secuencia de hitos en el desarrollo sintáctico entre los primeros meses de vida y los 54 meses, así como una descripción de errores sintácticos comunes en estas edades. Además, en el anexo 5 (p. 62) encontramos información sobre la complejidad de las órdenes que puede seguir el alumnado de Educación Infantil.
Otra forma de evaluar la comprensión de estructuras sintácticas sería elegir entre varias alternativas la imagen que se corresponde con una oración o, al revés, elegir entre varias oraciones la que indique lo mismo que el dibujo.
Disponemos de tres test estandarizados para evaluar la comprensión gramatical oral:
- CEG-Infantil. Test de Comprensión de Estructuras Gramaticales de 2 a 4 años.
- Test de comprensión de estructuras gramaticales (CEG).
- TSA. El desarrollo de la morfosintaxis en el niño.
Los tres coinciden en utilizar la actividad de elegir, entre varias alternativas, una imagen que se corresponda con la oración escuchada. También existen test psicopedagógicos que incluyen escalas que evalúan la comprensión sintáctica: BAS-II, CELF-5 o CELF preschool 2.
La batería BIL 3-6 incluye una escala de estructuras gramaticales con otro enfoque: se leen oraciones y la persona evaluada debe indicar si son correctas o no.
Además, hay pruebas que evalúan la comprensión de oraciones escritas en test como BECOLE-R, LEE o PROLEC-R. Obviamente, estas están destinadas a alumnado de Educación Primaria.