4. Otras habilidades y conocimientos relacionados con el aprendizaje lector

4.2. Enseñando conocimientos clave sobre el texto impreso

¿Qué es el conocimiento sobre el texto impreso? Se entiende como el conocimiento o conciencia sobre una combinación de elementos de conocimiento alfabético, conceptos sobre el lenguaje escrito y la decodificación temprana (National Early Literacy Panel, 2008). En un sentido más amplio, abarca aspectos como (Clay, 2000; Ripoll et al., 2024):

  • Componentes del lenguaje escrito: el reconocimiento de que el texto está compuesto por palabras y que estas, a su vez, están formadas por letras, la diferencia entre letras y dibujos, la función de los signos de puntuación y el uso del espacio en blanco para separar palabras.
  • Vocabulario básico relacionado con la lectura y la escritura, como «portada» o «página», entre otros.
  • Convenciones sobre el lenguaje escrito, como la direccionalidad de la lectura (de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo).
  • Funciones sobre el lenguaje escrito, como su uso para comunicar información o contar historias.
  • Habilidades emergentes de la lectoescritura, como reconocer el propio nombre o identificar letras similares.

Estos conocimientos clave constituyen una base esencial para que el alumnado pueda interactuar de manera eficaz con los textos escritos y, por tanto, avanzar en su competencia lectora (Justice y Ezell, 2001). Quienes desarrollan tempranamente un conocimiento sólido del texto impreso tienen mayores probabilidades de convertirse en personas competentes en lectura (National Early Literacy Panel, 2008). Estos elementos, aunque a menudo implícitos para las personas adultas, pueden ser enseñados explícitamente en los primeros años de escolaridad.

Entre las estrategias más eficaces se encuentran:

  • Lecturas compartidas y dialogadas, en las que señalamos y comentamos elementos del texto impreso mientras leemos en voz alta (Justice y Kaderavek, 2004).
  • Juegos de identificación de letras y palabras, que ayudan a reforzar la relación entre el lenguaje oral y el escrito (Piasta et al., 2012).
  • Exploración de libros físicos, permitiendo que el alumnado manipule el texto, descubra sus partes (portada, contraportada, título, autor) y comprenda su organización (Neuman y Roskos, 1997).

Integrar estos contenidos en programas para la mejora del lenguaje oral permite un enfoque más integral que prepara al alumnado para enfrentar con éxito las demandas de la alfabetización.