Predictores y facilitadores de la competencia lectora
3. Enseñanza de los facilitadores
3.1. Conciencia fonológica
Para enseñar eficazmente la conciencia fonológica, es fundamental comprender cómo se desarrolla esta habilidad y cómo puede ser estimulada de forma adecuada. Esto implica no sólo diferenciar los niveles que la componen, sino también conocer su progresión a lo largo del desarrollo infantil y seleccionar actividades acordes a cada etapa, ya que no todas requieren el mismo nivel de dificultad. Además, es importante considerar cuidadosamente las características de los estímulos utilizados en dichas actividades, ya que estos pueden influir en la eficacia del aprendizaje.
3.1.1. Niveles en la conciencia fonológica
Desarrollar habilidades de conciencia fonológica significa aprender a reconocer, dividir y manipular intencionadamente los sonidos del lenguaje oral. En sentido amplio, se refiere al conocimiento explícito de que el habla puede dividirse en unidades. Estas habilidades, por tanto, permiten identificar que en la oración «Lola bebe» hay dos palabras (conciencia léxica), que tanto «Lola» como «bebe» tienen dos sílabas (conciencia silábica) y que los sonidos o fonemas de «Lola» son /l/, /o/, /l/ y /a/ (conciencia fonémica) (ver Figura 9). Estas habilidades son esenciales para el aprendizaje de la lectura y la escritura, ya que ayudan a comprender la estructura sonora del lenguaje antes de relacionarla con las letras y palabras escritas (Defior y Serrano, 2011).

Figura 9 Niveles de la conciencia fonológica y ejemplos
Además de los tres niveles que aparecen en la Figura 9, está el nivel de conciencia intrasilábica referida a la habilidad para segmentar las sílabas en sus componentes de ataque y rima (Jiménez et al., 2019). El ataque se refiere a la parte de la sílaba formada por la/s consonante/s inicial/es, mientras que la rima es la parte de la sílaba constituida por la/s vocal/es y/o consonante/s final/es (por ejemplo, en la palabra «flor» el ataque sería «/fl/» y la rima «/or/». Incluir actividades con rimas puede ser interesante, ya que podría ayudar al alumnado a identificar similitudes sonoras al final de las palabras. Esto puede mejorar la percepción y conciencia de las estructuras fonológicas similares de las palabras, y, en definitiva, las habilidades de conciencia fonológica.
No obstante, es importante considerar que, aunque se haya demostrado la importancia de trabajar la conciencia intrasilábida en inglés, la discriminación de estas unidades no parece ser tan determinante en lenguas transparentes y con límites silábicos tan claros, como el español (Jiménez, 1997; Serrano et al., 2005). Por ello, en español el trabajo suele centrarse en la sílaba y el fonema (Ripoll, 2010).
Para orientar adecuadamente el trabajo en conciencia fonológica, resulta fundamental comprender cómo se desarrolla esta habilidad. Nuestro alumnado aprende a percibir y manipular los sonidos del lenguaje oral de manera progresiva, comenzando por unidades más grandes y avanzando hacia otras más pequeñas (De la Calle et al., 2016; Piasta y Hudson, 2022). Así, alrededor de los 3 años, puede empezar dividiendo las frases en palabras (conciencia léxica), para, posteriormente, avanzar hacia la manipulación de las sílabas que componen las palabras (conciencia silábica), una habilidad que suele consolidarse en torno a los 4 años.
Finalmente, en el nivel más avanzado se encuentra la conciencia fonémica, que implica identificar y manipular los sonidos individuales de las palabras. Este proceso es más complejo y no suele ser fácil para muchas personas hasta los cinco años o más. Alcanzar la capacidad de manipular fonemas resulta crucial, ya que permite la adquisición del principio alfabético, es decir, la correspondencia entre grafemas y fonemas, base fundamental para iniciar el proceso de lectura (Anthony y Lonigan, 2004; Defior, 2004; Ehri, 2020). De hecho, la conciencia fonémica se ha identificado como el nivel de conciencia fonológica que mejor predice el desarrollo lector, especialmente en las etapas iniciales, al facilitar la decodificación y el reconocimiento preciso de las palabras (ver Figura 10).

Figura 10 Desarrollo de las habilidades de conciencia fonológica
El propósito de las actividades de conciencia fonológica con palabras y sílabas es preparar al alumnado para el desarrollo de la conciencia fonémica. Es crucial que comprenda que las palabras pueden descomponerse en fonemas y que estos sonidos se representan mediante letras (grafemas) (Willingham, 2017). Alcanzar este nivel de conciencia es clave, ya que se relaciona directamente con el éxito en el aprendizaje de la lectura y la escritura.
Una adecuada conciencia fonémica facilita la comprensión de las correspondencias entre letras y sonidos, lo que, a su vez, contribuye significativamente al proceso de aprender a leer (Sargiani et al., 2022). Sin una conciencia clara de los sonidos de las letras, leer y escribir se convierte en un desafío mucho mayor (Defior, 2008; Melby-Lervåg et al., 2012). Imaginemos, por ejemplo, una actividad escolar en la que la clase debe escribir palabras que dictamos. Para poder escribirlas correctamente, hay que descomponer mentalmente cada palabra en sus sonidos (fonemas) y traducir cada uno en la letra correspondiente (grafema). Pero ¿qué ocurriría si el alumnado no fuera consciente de esos sonidos individuales? Sin esa conciencia fonémica, el proceso de lectura y escritura se complica mucho.
No obstante, estas habilidades no se desarrollan de forma natural, sino que requieren una estimulación específica (Morais et al., 1999). Por ello, deben ser enseñadas de manera explícita, sistemática y estructurada. En el siguiente apartado se abordan estos aspectos en mayor detalle.
3.1.2. Tipo de actividades para implementar en el aula
Para desarrollar las habilidades de conciencia fonológica en el aula, es fundamental avanzar de lo sencillo a lo complejo. Por ello, es necesario conocer el nivel de dificultad que implican las distintas actividades. En este sentido, deben considerarse inicialmente dos dimensiones: el nivel de conciencia (léxica, silábica y fonémica) y el tipo de actividad propuesta (Wolff y Gustafsson, 2015).
En cuanto al nivel de conciencia, como se ha mencionado previamente, el desarrollo de la conciencia fonológica es un proceso gradual. Comienza con la identificación y manipulación de unidades más amplias del lenguaje, como las palabras y las sílabas, y avanza hacia estructuras más pequeñas, como los fonemas. Este aspecto debe tenerse en cuenta al diseñar las actividades, por lo que se recomienda comenzar con tareas centradas en la conciencia léxica, continuar con la conciencia silábica y, finalmente, abordar la conciencia fonémica.
Respecto al tipo de actividad, es importante tener en cuenta que no todas presentan el mismo nivel de dificultad. Por lo general, las tareas que implican identificar o contar sonidos —como señalar cuántas sílabas tiene una palabra— son más sencillas que aquellas en las que los niños y niñas deben manipular sonidos, ya que estas últimas requieren un mayor esfuerzo cognitivo (ver Figura 11). Un ejemplo de actividad más compleja sería añadir una sílaba y decir la palabra resultante.

Figura 11 Ejemplo de actividad de manipulación (añadir sílabas) tomado del programa Comunicarnos
Por eso, se recomienda comenzar con actividades que impliquen identificación y conteo, y avanzar gradualmente hacia tareas de manipulación de sonidos, a medida que el alumnado desarrolle mayor conciencia fonológica. En la Figura 12 se muestran los distintos tipos de actividades en orden de dificultad para trabajar a nivel silábico y fonémico, así como ejemplos de actividades.
En cuanto a la conciencia léxica, es recomendable comenzar con frases sencillas e ir aumentando la complejidad poco a poco. Al inicio, es mejor utilizar oraciones que no incluyan palabras de función, ya que resultan más fáciles de analizar. Por ejemplo, se puede proponer la frase: «Juan come» y preguntar: ¿Cuántas palabras hay en esta frase? Este tipo de actividades ayuda a tomar conciencia de que las oraciones están formadas por palabras separadas. Además, en el trabajo escolar de la conciencia fonológica se incluyen otras actividades de conciencia léxica, como distinguir una palabra concreta dentro del habla, añadir palabras a una frase o trabajar con rimas, como percibir, repetir y crear rimas (Ripoll, 2010).

Figura 12 Actividades por orden de dificultad y ejemplos (Jiménez et al., 2019; McNeill y Gillon, 2021; Wolff y Gustafsson, 2022)
Según la revisión realizada por el NRP (2000), las tareas de segmentación e integración (también llamadas de síntesis) son las que más favorecen el aprendizaje de la lectura y la escritura, en comparación con otros tipos de actividades. Por eso, es fundamental que este tipo de tareas esté siempre presente en la enseñanza de la conciencia fonológica.
Además de estas dimensiones, otro aspecto que puede graduar la dificultad de las tareas se refiere a las palabras que seleccionamos para trabajar. En las primeras etapas, es recomendable utilizar palabras familiares y sencillas para el alumnado. A medida que avanza en su aprendizaje, se pueden introducir palabras más complejas. Estos son los aspectos a considerar en la dificultad de los elementos lingüísticos (Defior, 1996):
- Longitud de la palabra: Es conveniente comenzar con palabras cortas e ir aumentando progresivamente su extensión.
- Estructura silábica: Las palabras con estructura CV (consonante-vocal) son más sencillas que aquellas con estructura VC (vocal-consonante), siendo las más difíciles las que contienen grupos consonánticos.
- Frecuencia de las palabras: Las más fáciles son las de uso frecuente en el vocabulario infantil, como «casa» o «pan». En un nivel intermedio, se encuentran las palabras de frecuencia media o baja, mientras que las más difíciles son las pseudopalabras o palabras inventadas.
- Posición de los elementos: Identificar unidades en la posición inicial de una palabra es más sencillo que hacerlo en posiciones finales o intermedias, que presentan un mayor grado de dificultad.
En la Figura 13 se presenta una clasificación de estos elementos según su nivel de dificultad (bajo, medio o alto), junto con ejemplos que pueden ser útiles para la planificación de actividades relacionadas con la conciencia fonológica.

Figura 13 Características de los elementos lingüísticos que deben considerarse en la dificultad de las tareas de conciencia fonológica (para tareas a nivel silábico y fonémico).
Por tanto, para planificar actividades de conciencia fonológica de forma adecuada, es fundamental tener en cuenta los distintos niveles de complejidad.
Recomendaciones para trabajar la conciencia fonológica en el aula
El trabajo de estas habilidades en el aula debe ser sistemático, estructurado y explícito. Además, para una enseñanza eficaz, se deberían seguir estas recomendaciones (Ashby et al., 2023; Defior, 1996; Jiménez, 2019; Honig et al., 2013; NRP, 2000):
- En los primeros cursos, la conciencia fonológica debería trabajarse diariamente, aunque deben ser actividades breves. En Educación Infantil, por ejemplo, se recomienda una duración aproximada de 10-15 minutos de trabajo diario.
- Trabajar de forma secuenciada, en orden ascendente de dificultad.
- En un primer momento, debemos ser el modelo para el alumnado, realizando la actividad que posteriormente le pediremos.
- Debemos proporcionar múltiples oportunidades de práctica dando un feedback adecuado.
- Es conveniente comenzar por los sonidos que son más fáciles de alargar, como /m/, /s/, /f/, en lugar de aquellos que no es posible alargar (por ejemplo, /p/, /k/).
- Se recomienda utilizar algún tipo de soporte visual —como objetos que representen las distintas unidades del lenguaje o imágenes asociadas a las palabras trabajadas—, ya que se trata de tareas abstractas y cognitivamente exigentes. Este tipo de apoyo contribuye a liberar la memoria de trabajo, es decir, reduce la cantidad de información que el alumnado necesita mantener activamente en su mente para poder realizar la tarea. Al proporcionar apoyos visuales, se facilita el procesamiento de la tarea, pues parte de la información permanece visible y no necesita ser recordada de forma constante. Esto permite que el alumnado pueda centrar su atención y esfuerzo en la actividad sin sobrecargar su capacidad cognitiva.
- Al inicio, en los primeros cursos de Infantil, el trabajo con la conciencia fonológica debe ser puramente oral, sin letras. Posteriormente, se recomienda el trabajo con las letras (Keesey et al., 2014).
- Uso de articulemas, que son imágenes que representan la posición de los órganos articulatorios (como la lengua, los labios, el paladar, etc.) cuando producimos un sonido. Por ejemplo, para producir el sonido /p/ (como en la palabra «pato»), los labios se cierran y luego se abren para liberar el aire (ver Figura 14). Parece que la conciencia sobre los aspectos articulatorios de los fonemas ayuda a su representación y memorización (Liberman, 1999). Hay estudios que muestran su eficacia (p.ej., Boher y Ehri, 2011; Castiglioni-Spalten y Ehri, 2003), aunque aún necesitamos más evidencia en castellano.

Figura 14 Articulema de la letra /p/ (Extraído del programa Comunicarnos).
- En el trabajo de la conciencia fonológica también se ha encontrado evidencia sobre el uso de las cajas de Elkonin, que son una herramienta para enseñar la segmentación de palabras y el reconocimiento de sonidos en el proceso de aprendizaje de la lectura (Ross et al., 2018). Estas cajas son una serie de recuadros que representan los sonidos (fonemas) de una palabra, permitiendo visualizar y segmentar los sonidos que componen una palabra. Cada caja corresponde a un sonido o fonema específico, en una palabra. Por ejemplo, para la palabra «gato», habría cuatro cajas, una para cada sonido: /g/ /a/ /t/ /o/. Los niños y niñas podrían colocar un marcador o fichas en cada caja mientras pronuncian y segmentan los sonidos. También se puede utilizar para unir la conciencia fonémica con el conocimiento alfabético, rellenando posteriormente las cajas con las letras correspondientes (ver Figura 15).
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/g/ |
/a/ |
/t/ |
/o/ |
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Figura 15 Ejemplo cajas de Elkonin para segmentar la palabra «gato»
A continuación, se muestra un ejemplo en el que se podrían utilizar las cajas de Elkonin y los articulemas (ver Figura 16). Más adelante, cuando se realice la conexión de los sonidos con sus letras —principio alfabético—, se podrían utilizar las cajas de Elkonin para poner las letras correspondientes dentro.


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Figura 16 Ejemplo de actividad de conciencia silábica (articulemas extraídos de Comunicarnos)
Una buena manera de trabajar la conciencia fonológica es a través de la enseñanza explícita, mediante la cual el docente guía activamente el aprendizaje a través de explicaciones, modelado y práctica sistemática (Stockard et al., 2018). Por tanto, se podrían seguir los siguientes pasos (ver Figura 17):

Figura 17 Pasos de la enseñanza explícita
A continuación se presenta un ejemplo de actividades para trabajar la conciencia silábica siguiendo los pasos de enseñanza explícita (ver Tabla 1).
Tabla 1 Ejemplo de tarea para trabajar la conciencia silábica

Por último, es importante recordar que la enseñanza de la conciencia fonológica no es un fin en sí misma, sino un medio para llegar a la lectura eficaz, por lo que debemos planificar la enseñanza explícita de las relaciones entre letras y sonidos (NRP, 2000).
3.1.3. Programas que trabajan las habilidades de conciencia fonológica
Uno de los objetivos clave en Educación Infantil debe ser la estimulación de las habilidades fonológicas mediante la enseñanza explícita, sistemática y estructurada. En este contexto surge la siguiente pregunta: ¿qué materiales estructurados tenemos disponibles para trabajar de forma eficaz estas habilidades? Entre las propuestas existentes, destacan tres programas desarrollados en nuestro país:
- Programa COMUNICARNOS. Es un programa de acceso abierto, diseñado para su aplicación en Educación Infantil (3, 4 y 5 años). Está organizado por quincenas de trabajo y orientado a la estimulación de las habilidades de conciencia fonológica. Incluye de forma estructurada actividades de conciencia léxica, silábica y fonémica, así como ejercicios de rima y otros componentes esenciales como la memoria auditiva.
- Programa PROCONFO (PROgrama para el desarrollo de la CONciencia FOnológica en Educación Infantil). Este programa, también de acceso abierto, tiene como objetivo estimular las habilidades fonológicas de manera sistemática y explícita en alumnado de 3 a 6 años. Presenta una secuencia graduada de actividades que abordan los distintos niveles de conciencia fonológica.
- Programa LEEDUCA. Está compuesto por un conjunto de actividades estructuradas dirigidas al alumnado de Educación Infantil y Primaria, y aborda los cinco componentes clave definidos por el National Reading Panel, ampliamente respaldados por la comunidad científica internacional. Además de la conciencia fonológica, incluye propuestas para el desarrollo del vocabulario, el principio alfabético, la fluidez lectora y la comprensión. Este programa, a diferencia de los anteriores, no es de acceso abierto.
Además de estos programas que ofrecen cierta sistematicidad y estructura, existen numerosos materiales publicados sobre conciencia fonológica. Sin embargo, es fundamental realizar una selección cuidadosa de los mismos, partiendo de la premisa de que deben ser actividades orales donde se trabaja el sonido de las letras al principio. Asimismo, podríamos diseñar nuestras propias actividades teniendo en cuenta los elementos clave comentados previamente.