Predictores y facilitadores de la competencia lectora
1. Los predictores de la competencia lectora
1.4. Vocabulario y habilidades gramaticales orales
La evidencia científica es consistente en señalar que las habilidades relacionadas con el lenguaje oral sustentan el proceso de adquisición de la lectura (Kendeou et al. 2009; Silvén et al., 2007; Storch y Whitehurst, 2002; Tobia y Bonifacci, 2015).
No obstante, el lenguaje oral es un constructo complejo y muy amplio y, como comentábamos anteriormente, no se ha incluido totalmente en las investigaciones sobre predictores. En este sentido, si bien las habilidades inferenciales o de conocimientos previos son importantes, las variables que más atención han recibido han sido el vocabulario y las habilidades gramaticales. Algunos de los resultados sobre estos dos predictores son:
- El nivel de vocabulario comprensivo y expresivo a los 4-5 años determina, en parte, el rendimiento lector de los 6 a los 8 años (Whitehurst, 1996).
- Las habilidades de vocabulario y gramática a los 4-5 años determinan la decodificación en 2.º curso de Educación Primaria (Catts et al., 2015).
- El conocimiento morfosintáctico expresivo y comprensivo a los 5-6 años predice el rendimiento lector a los 7-8 años (Schatschneider et al., 2004).
En definitiva, el nivel de vocabulario oral y las habilidades gramaticales orales se han evidenciado como aspectos particularmente importantes del lenguaje que están influyendo en el desarrollo de la competencia lectora (Brimo et al., 2017). En ese sentido, el conocimiento del vocabulario tiene un impacto tanto en el reconocimiento de palabras (decodificación) como en el desarrollo de la comprensión lectora. De forma similar, las habilidades gramaticales, como el conocimiento sintáctico y morfológico, contribuyen a la comprensión lectora, ya que permiten detectar y corregir errores en la decodificación e inferir el significado de palabras desconocidas (Cain y Oakhill, 2007).
A pesar de que en otros sistemas lingüísticos, como el inglés, hay abundante literatura científica (véase la revisión en Hjetland et al., 2020), en el caso del español no hay demasiados estudios que hayan incluido como objetivo analizar el papel predictivo de dichas habilidades del lenguaje en la lectura. Por ello, es interesante profundizar en el trabajo realizado por De la Calle-Cabrera et al. (2019). En este estudio, además de los principales predictores mencionados en los apartados anteriores (conciencia fonológica, velocidad de denominación y conocimiento de letras), se incluyó el abordaje del lenguaje oral como predictor. El estudio tuvo 362 participantes, procedentes de dos grupos, que fueron evaluados en dos momentos: el primero, cuando estaban en 2.º y 3.º de Educación Infantil, respectivamente; y el segundo, dos años después, es decir, cuando cursaban 1.º y 2.º de Educación Primaria.
El vocabulario fue evaluado a través de la denominación de ocho imágenes (por ejemplo, se presentaban imágenes de una playa, un puente o una granja). Para la evaluación del conocimiento gramatical, se usó una tarea en la que había que identificar si la concordancia de los enunciados que se presentaban era adecuada (por ejemplo, se les leían frases como «El coche cayó tienda» o «El niño dibuja una casa» para valorar si estaban bien o mal formuladas). Los conceptos básicos se evaluaban con la presentación, mediante dibujos, de frases para que identificaran conceptos como «encima», «casi» o «mitad». Por último, las habilidades articulatorias fueron evaluadas con una prueba de repetición de palabras de dos a cinco sílabas (por ejemplo, «carta» o «ardilla»). Todas estas pruebas pertenecen a la Batería de Inicio de la Lectura BIL 3-6 (Sellés et al., 2008).
Los resultados de esta investigación originaron un modelo, denominado ALICIA, con los principales precursores tempranos de la lectura. Como se puede observar en la Figura 7, este modelo propone que las variables relacionadas con el lenguaje oral tienen tanto una influencia directa sobre la comprensión lectora como una influencia indirecta a través de su relación con las habilidades articulatorias y la conciencia fonológica. Concretamente, los predictores relacionados con el mecanismo de decodificación (velocidad de denominación, conocimiento de letras y conciencia fonológica) incidirían en la comprensión lectora a través de su influencia directa en la eficiencia lectora, es decir, el mecanismo de decodificación.

Figura 7 Representación de las relaciones entre predictores y rendimiento en comprensión lectora y eficiencia lectora
Para finalizar este apartado de predictores de la competencia lectora, es importante destacar dos ideas importantes resultantes del metaanálisis realizado por Hjetland et al. (2017):
- La capacidad predictiva de las variables estudiadas cambia según el momento evolutivo. En ese sentido, los predictores relacionados con el mecanismo de decodificación (conciencia fonológica, conocimiento alfabético y velocidad de denominación) contribuyen significativamente en las primeras etapas de aprendizaje, pero pierden poder predictivo posteriormente. Sin embargo, los predictores relacionados con el mecanismo de comprensión lingüística (vocabulario y gramática) contribuyen aún más cuando se adquiere mayor experiencia lectora. Es decir, la comprensión oral es más importante en cursos superiores que en las primeras fases de aprendizaje. De este modo, el impacto de la comprensión lingüística en la comprensión lectora aumenta con la edad y se vuelve más importante cuando se ha alcanzado un buen nivel en decodificación.
- Existe una alta y significativa correlación entre los predictores relacionados con la decodificación y los predictores relacionados con la comprensión lingüística. De este modo, el alumnado que muestra buena conciencia fonológica, conocimiento de letras y velocidad de denominación también suele mostrar evidencia de buen vocabulario y buenas habilidades gramaticales. Este hecho muestra la importancia de considerar la lectura competente como un producto final donde son muchas las variables importantes para que se produzca un desarrollo adecuado.