Predictores y facilitadores de la competencia lectora
1. Los predictores de la competencia lectora
1.2. La velocidad de denominación
La velocidad de denominación, también llamada «velocidad de nombrado», «denominación automática rápida» o, en inglés, rapid automatized naming (RAN), es considerada la habilidad para nombrar de forma rápida elementos familiares como dibujos, colores, letras o números. Se suele evaluar a través de la presentación de láminas en las que estos elementos aparecen en orden aleatorio, y hay que nombrarlos en voz alta lo más rápido posible y sin errores (ver ejemplos en la Figura 4). Por supuesto, para una evaluación adecuada es fundamental asegurarse, antes de iniciar el nombrado, de que la persona que valoramos conoce el nombre de los estímulos que se le van a presentar.
Los estudios que han analizado las relaciones entre esta habilidad y el aprendizaje de la lectura han mostrado, de forma consistente, una fuerte relación. De este modo, el alumnado de Educación Infantil que tarda más tiempo y comete más errores tiene una fluidez lectora menor en Educación Primaria. Este poder predictivo de la capacidad de lectura futura se ha evidenciado en lenguas opacas, como el inglés (p.ej., Kirby et al., 2003), y en lenguas transparentes, como el español (p.ej., Caravolas et al., 2012; De la Calle et al, 2019).
Asimismo, esta habilidad ha sido muy investigada en su relación específica con la dislexia, observándose que los grupos de participantes con dislexia mostraban una velocidad de denominación menor y cometían un mayor número de errores (ver metaanálisis de Araújo y Faísca, 2019).
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Prueba de denominación rápida de colores (Prueba de Mabel, Caravolas et al. , 2018) |
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Prueba de denominación rápida de objetos (Prueba de Mabel, Caravolas et al. , 2018) |
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Figura 4 Ejemplos de láminas usadas para evaluar velocidad de denominación en la prueba de denominación rápida (Prueba de Mabel, Caravolas et al., 2018)
No obstante, es importante aclarar que la velocidad de denominación es un constructo controvertido porque aún no existe un consenso claro en la comunidad científica sobre cómo se relacionan esta habilidad y la lectura. Es evidente que comparten procesos comunes, como es la asignación de una etiqueta verbal ante un estímulo que se presenta, pero aún no está claro el motivo del poder explicativo que ha mostrado sobre la lectura. Una hipótesis que se baraja es que ambas reflejan la eficiencia con la que un individuo recupera información de la memoria a largo plazo, aunque todavía quedan por averiguar los vínculos exactos de esta relación.

