3. Enseñanza de los facilitadores

La conciencia fonológica, entendida como la capacidad de reflexionar y manipular los sonidos del habla, constituye uno de los pilares fundamentales en la adquisición de la lectoescritura (Goswami y Bryant, 1990). Por su parte, el conocimiento alfabético, que abarca el reconocimiento de letras y la comprensión de las relaciones grafema-fonema, es esencial para establecer conexiones entre el lenguaje oral y el escrito (Ehri, 2005). Finalmente, el desarrollo del lenguaje oral, incluyendo el vocabulario y las habilidades narrativas, no solo favorece la comprensión lectora, sino que también potencia el acceso al significado de las palabras escritas (Dickinson y Tabors, 2001; Biemiller, 2003).

En este apartado se presentan los principales enfoques y programas dirigidos a la enseñanza y estimulación de estos facilitadores, así como sus implicaciones educativas en el contexto de la alfabetización inicial.