2. Aplicación en el aula de los predictores de la lectura: predictores vs. facilitadores

Como hemos comentado previamente, el conocimiento de los predictores de la lectura es relevante, ya que permite detectar de forma temprana a estudiantes en riesgo de presentar dificultades en el futuro y, por tanto, la posibilidad de poner en marcha una respuesta educativa adecuada. Al mismo tiempo, nos ofrece claves de los aspectos que debería incluir un programa de enseñanza inicial de la lectura. No obstante, es importante evitar confusiones entre la capacidad predictiva de una habilidad y su capacidad para mejorar el aprendizaje de la lectura si se entrena. Por ello, es fundamental abordar estas diferencias para saber qué variables podemos utilizar para realizar una evaluación temprana de la habilidad lectora (predictores) y qué variables podemos estimular dentro de un programa de intervención para mejorar el aprendizaje de la lectura (facilitadores). A continuación, profundizaremos en estos conceptos.

Diferenciando predictores y facilitadores de la lectura

Hasta el momento, hemos abordado algunos de los principales predictores o precursores del rendimiento lector, es decir, variables que nos permiten anticipar el rendimiento en tareas de lectura en momentos posteriores. No obstante, es necesario diferenciar la capacidad predictiva de una variable frente a su capacidad de mejorar o facilitar el aprendizaje si se estimula adecuadamente. Esto nos lleva al concepto de «facilitadores» de la lectura, es decir, habilidades que, si las entrenamos de forma adecuada, facilitan o mejoran el rendimiento en lectura (ver Figura 8).

De los predictores que hemos abordado, no todos cuentan con un respaldo científico suficiente para ser considerados facilitadores. Esto no quiere decir que no puedan serlo pero, actualmente, no hay suficiente evidencia que nos indique que, además de ser predictores, son facilitadores. El ejemplo claro es la velocidad de denominación, variable que, de forma consistente, se ha evidenciado como predictor; sin embargo, hasta la fecha no existen estudios que nos permitan delimitar su efecto de forma individual. En ese sentido, si bien muchos estudios de intervenciones efectivas la han incluido, lo cierto es que iba siempre acompañada de actividades de conciencia fonológica y de conocimiento alfabético. Este hecho nos lleva a concluir que la velocidad de denominación debe incluirse en la evaluación temprana de los precursores de la lectura, pero no debería formar parte de la intervención, ya que ese «papel causal» no está demostrado aún.

  Figura 8 Los predictores y facilitadores del aprendizaje lector

Un ejemplo de variable que se puede considerar tanto predictora como facilitadora de la lectura es la conciencia fonológica, ya que hay investigación suficiente como para afirmar que su entrenamiento mejora las habilidades lectoras tanto en alumnado con desarrollo típico como con dislexia (ver la revisión en Defior, 2008). Otras variables que se consideran facilitadoras son el lenguaje oral (vocabulario y habilidades gramaticales) y el conocimiento de las letras. Por tanto, es fundamental que sean incluidas en los programas de intervención.