3. Las estrategias de lectura

3.10. Inferir

La estrategia de «inferir» consiste en extraer información que no aparece presentada de forma literal en el texto. Las inferencias han sido estudiadas por diferentes disciplinas como la lingüística, la psicología o la filosofía. No han estado exentas de controversia dado que, aunque hay quienes consideran que es un fenómeno propio de los textos, continuamente hacemos inferencias en la vida real. Además, algunas se hacen de forma inconsciente, mientras que otras suponen detenerse y pensar lo que se está diciendo en el texto.

Cuando se trabaja la comprensión lectora, se hacen con frecuencia preguntas de búsqueda de información que aparece explícita en el texto. Este tipo de preguntas son fundamentales, pues responden a un objetivo particular de lectura. Así, a partir del texto:

Ayer a mediodía, Gonzalo fue a la panadería a comprar pan para hacer torrijas, porque se lo había pedido su madre. Las torrijas serían para toda la familia, es decir, él, sus dos hermanos mayores y sus padres.

Se pueden realizar diferentes preguntas como: ¿Cuándo fue Gonzalo a la panadería? ¿Quién fue a la panadería ayer a mediodía? ¿Qué fue a comprar Gonzalo a la panadería? ¿Por qué fue a comprar Gonzalo el pan a la panadería? ¿Cuántos hermanos tiene Gonzalo? Las respuestas a estas preguntas aparecen de forma explícita en el texto. Sin dificultad, se puede responder ayer a mediodía, Gonzalo, pan, porque se lo había pedido su madre, dos, respectivamente. Asimismo, ante la oración, «En el camtiloTrancy pindó un alpino cochamente. También pindó: trompisbiqui y pere», se pueden formular preguntas similares a las anteriores:

a. ¿Dónde Trancy pindó un alpino?

b. ¿Quién pindó un alpino?

c. ¿Qué hizo Trancy?

d. ¿Qué pindó Trancy?

e. ¿Cómo Trancy pindó un alpino?

f. ¿Además de un alpino, que pindó?

Las respuestas correctas son: a. en el camtilo; b. Trancy; c. pindó un alpino; d. un alpino; e. cochamente; y f. trompisbiqui y pere. Para responder correctamente a las preguntas, el lector ha empleado conocimientos relacionados con el uso de los signos de puntuación, la estructura típica de la oración simple con un verbo transitivo en español, el uso de las mayúsculas, las desinencias verbales o recursos para la creación de palabras. Sin embargo, no tiene por qué saber qué quiere decir el texto. Es decir, en ocasiones, podemos responder correctamente a preguntas bien formuladas sin tener una noción clara de qué trata el texto (Núñez, 2015).

Si volvemos al texto de Gonzalo, el comprador de pan para torrijas, además de la información explícita o literal, podemos obtener más información. Esa información aparece implícita en el texto, se puede deducir. Ahora, cabría preguntarse, por ejemplo, cuántos miembros hay en la familia, porque si bien se hace referencia en el texto a sus integrantes, no se explicita que sean cinco. También, por otro lado, se puede inferir que Pablo está en España e, incluso, la época del año, dado que las torrijas son un dulce típico de la Semana Santa y de las semanas previas, aunque ahora su consumo se haya extendido a otros momentos del año. En este caso, ya no es suficiente aportar nuestro conocimiento del mundo para la comprensión del texto, sino que también debemos tener en consideración el contexto en el que se ha generado lo que leemos.

Por otro lado, a la hora de trabajar las inferencias, se han propuesto diferentes clasificaciones. A continuación, se presenta una adaptación de la propuesta de García Madruga (2006), que divide las inferencias en cinco tipos:

  • Inferencias puente: son consecuencia de la integración o conexión de diferentes partes del texto, y pueden generar un nuevo conocimiento.

Texto: Manuel preparaba una tortilla y calentó el aceite en la sartén. De repente, se quemó sin querer.

Inferencia: Se ha quemado con el aceite caliente.

Pregunta: ¿Con qué se ha quemado Manuel?

  • Inferencias referenciales: son producto de la relación entre una palabra o parte del texto y algún elemento que hace referencia a ella. Así, algunos elementos lingüísticos –los pronombres personales, los demostrativos, los adverbios de lugar o de tiempo, entre otros– hacen referencia a partes del texto que ya se han presentado o aparecerán posteriormente.

Texto: Las tuvo entre sus manos. No se lo podía creer. El robo en la joyería había sido un éxito. En cambio, a los pocos días, la policía le descubrió todas las joyas.

Inferencia: Robó joyas que tuvo entre sus manos.

Pregunta: ¿Qué tuvo entre sus manos?

  • Inferencias causales: se producen cuando se establece una relación causal entre dos partes del texto. Si en el texto aparecen de forma explícita términos como porque, razón, causa, motivo, no hay inferencia.

Texto: Durante toda la liga jugaron fenomenal y, al final, quedaron los primeros y ganaron la liga.

Inferencia: Ganaron porque habían jugado muy bien.

Pregunta: ¿Por qué ganaron la liga?

  • Inferencias cognitivas: son producto de la relación entre el texto y el conocimiento previo del lector.

Texto: Después de bañarse, se secó al sol y se limpió la arena de los pies.

Inferencia: Estaba en la playa, en el mar.

Pregunta: ¿Dónde se había bañado?

  • Inferencias elaborativas: se dan cuando, a partir de la información del texto, se puede predecir una nueva información, acontecimiento o efecto.

Texto: Siempre decía que iría al Caribe si le tocaba la lotería. Aquel día, Manuel saltó de alegría cuando vio que su número de décimo era el premiado. Después, no se le volvió a ver.

Inferencia: Se fue al Caribe con el dinero ganado en la lotería.

Pregunta: ¿A dónde fue Manuel?