Conceptualización de la competencia lectora: componentes y evolución
2. El modelo de visión simple de lectura: ¿por qué es indispensable para guiar la práctica docente en los centros educativos?
2.1. La comprensión del lenguaje: aspectos básicos
Como hemos indicado antes, la comprensión del lenguaje tiene que ver con la capacidad de entender el lenguaje hablado. Contribuyen a la comprensión del lenguaje aspectos como el vocabulario, las habilidades gramaticales, los conocimientos previos y el desarrollo de las habilidades inferenciales.
2.1.1. El vocabulario
Sabemos que el vocabulario es un fuerte predictor de la comprensión lectora. Por ejemplo, el vocabulario adquirido a los cinco años predice, de forma razonable, la comprensión lectora a los ocho (Hjetland et al., 2017). Algunos estudios clásicos han demostrado que, si una persona desconoce el significado de tan solo el 10% de las palabras que componen un texto, resulta bastante difícil que logre comprender lo que está leyendo (Nagy, 1995). Especial relevancia parece tener el vocabulario académico, es decir, el conocimiento de términos que no son frecuentes en el habla cotidiana, pero que resultan transversales a la comprensión de textos pertenecientes a distintas áreas o asignaturas (Lawrence et al., 2019).
No es de extrañar, por tanto, que algunas de las principales recomendaciones dirigidas a mejorar la comprensión lectora del alumnado insistan en la necesidad de una enseñanza explícita de vocabulario académico, ya que este facilita el acceso y la comprensión de los textos escritos. En la Figura 6 se recogen algunas evidencias relacionadas con la enseñanza del vocabulario en el marco de la comprensión lectora.

Figura 6 Evidencias sobre la relación entre vocabulario y comprensión lectora
2.1.2. El desarrollo de las habilidades gramaticales
Las habilidades gramaticales están relacionadas con la capacidad de comprender frases morfológica y sintácticamente complejas (por ejemplo, «Iremos a pasear por el parque, aunque llueva mucho, cuando terminen las clases»). La habilidad para entender oraciones subordinadas, pasivas o con múltiples cláusulas guarda una estrecha relación con la comprensión lectora que presenta el alumnado, especialmente en etapas escolares más avanzadas, cuando los textos a los que se enfrentan se vuelven más exigentes. No es de extrañar, por tanto, que hayan surgido propuestas educativas orientadas a ayudar al alumnado a comprender este tipo de estructuras oracionales, con el objetivo de mejorar tanto su comprensión lectora como sus habilidades de composición escrita.
2.1.3. La importancia de los conocimientos previos
Los conocimientos previos explican una parte muy significativa de las habilidades de comprensión lectora (Catts, 2021). De hecho, basta con que nos enfrentemos a un texto jurídico, científico o humanístico altamente especializado para percatarnos de la importancia que tiene el conocimiento previo en la comprensión. Acciones como leer textos infantiles informativos a alumnado de Educación Infantil —sobre las partes del cuerpo, los animales o las plantas— o enseñar contenidos de forma estructurada y conectada en el contexto escolar, constituyen una forma eficaz de apoyar la comprensión lectora. De hecho, numerosos autores respaldan propuestas integradas que fomentan simultáneamente la decodificación y la enseñanza temprana de conocimientos, entendiendo que esta combinación refuerza notablemente la comprensión lectora desde las primeras etapas educativas (Kim et al., 2024).
2.1.4. El desarrollo de las habilidades inferenciales
Todo texto incluye información que está presente de forma explícita, así como información que no aparece directamente y que quien lo lee debe deducir; es decir, información implícita. Las habilidades inferenciales están relacionadas, precisamente, con la capacidad de manejar esa información implícita durante el proceso de comprensión lectora (Hall, 2016). Observemos la siguiente frase:
Los bomberos acudieron a apagar el fuego de la vivienda, pero, debido al viento, los profesionales no pudieron salvar el inmueble.
En esta frase, debemos inferir que la palabra «profesionales» hace referencia a los bomberos, mencionados previamente, y que la palabra «inmueble» alude a la vivienda ya señalada. Además, es necesario recurrir a conocimientos previos para inferir que el viento intensificó las llamas, lo cual impidió que los bomberos pudieran actuar con eficacia. Es fácil comprobar, a partir de cualquier texto, cómo la capacidad de manejar la información implícita es fundamental para comprender lo que se lee.
Sabemos que las habilidades inferenciales explican una parte importante del nivel de comprensión lectora que presenta el alumnado. Además, enseñar de forma explícita estrategias que ayuden al alumnado a identificar y manejar dicha información implícita puede ser una práctica muy eficaz para mejorar su comprensión lectora (Elleman, 2017; Fritschmann et al., 2007).
En la Figura 7 se presenta una clasificación propuesta por Hall (2016), en la que se detallan distintos tipos de inferencias que podemos identificar y, posteriormente, abordar en nuestro trabajo con el alumnado.

Figura 7 Subtipos de inferencias