5. La lectura desde una visión inclusiva

5.1. Delimitando la lectura fácil

En España, el método de LF es relativamente nuevo. Desde el año 2002, la Asociación Lectura Fácil (ALF) (Figura 2) trabaja para hacer accesible la lectura, la cultura y la información a todas las personas, con especial atención a aquellas con dificultades lectoras y de comprensión –como pueden ser personas con alguna discapacidad intelectual, ancianos, población inmigrante reciente o alumnos de Educación Primaria, entre otros colectivos...–: 

Figura 2. Web de la Asociación de lectura fácil (ALF)


Fuente: https://www.lecturafacil.net/es/

Alcázar (2023) define la LF como “una metodología de adaptación y producción de textos accesibles para personas con dificultades   de   comprensión   lectora, y entre sus principales objetivos se encuentran la difusión de una información comprensible para todas aquellas personas que, teniendo competencias lectoescritoras, presenten dificultades de comprensión” (p. 4). 

Entre las estrategias y apoyos para la accesibilidad a la lectura del texto y a su contenido, se pueden establecer dos grandes rutas: por un lado, la adaptación lingüística del texto, en la que intervienen tanto procesos de simplificación léxica y morfosintáctica, como de coherencia y cohesión; y, por otro, aspectos de adaptación ortotipográfica e icónica. De esta forma, nos adentramos en un mundo de adaptaciones y ediciones de textos que están reguladas respecto a la disposición del contenido como al contenido original (IFLA, 2012; García Muñoz, 2012, 2014). Especial interés ofrece el capítulo 4 (García Muñoz, 2012, pp. 64-81) en el que se explicitan ideas metodológicas de adaptación a LF y de las que se pueden destacar rasgos que pueden ir reconociéndose en la Figura 3.

Figura 3. Ejemplo de texto adaptado en fácil



Fuente: Don Quijote de la Mancha. Editorial Almadraba

 

a) Hacia una educación de la mirada para la lectura:


  • El tamaño de letra debe ser suficientemente grande –fuente entre 12 y 16 puntos, siendo una opción habitual 14 puntos– y con una tipografía sin remates, por ser más identificables sus rasgos –Arial, Calibri, Helvética, Verdana, por ejemplo–.
  • Utilizar negritas y subrayados para destacar palabras, aunque siempre de forma moderada y con hipervinculación o referencias explicativas en caso de necesidad.
  • Disponer un interlineado acorde a la tipografía que puede variar desde sencillo a más amplio –1,15 a 1,5 como máximo para no dispersar la lectura–.
  • Las líneas no superarán los 60 caracteres, y contendrán un mínimo de 5 palabras y un máximo de 15 a 20, de modo que las frases no sean ni muy cortas ni muy largas.
  • Los párrafos estarán alineados en banderas sin justificar los márgenes derechos. Además, para facilitar la visualización de las ideas, se deberá organizar el texto en bloques, dividiéndolo en párrafos y capítulos cortos.
  • Utilizar imágenes de apoyo al texto, que hagan referencia al mismo explícitamente y con un vínculo claro. Para seleccionar la mejor imagen, hay que buscar la palabra clave de cada parte del texto que se quiere ilustrar y puede aparecer una explicación a modo de glosa.

b) Desde los agentes facilitadores para la comprensión:

  • Utilizar vocablos de alta frecuencia léxica (de uso cotidiano) y cercanos al lenguaje hablado, que utilice el público objetivo del texto. Aquel término que pueda denominarse específico puede aparecer resaltado, glosado y acompañado por una imagen evocadora.
  • Recurrir a oraciones simples cortas, con la estructura «sujeto + verbo + complementos». No obstante, se pueden aceptar oraciones coordinadas copulativas y adversativas, aunque el punto y la coma pueden cumplir esas funciones, como también puede ocurrir en las funciones subordinantes.
  • Incluir verbos que describan acciones y evitar verbos nominalizados. Además, deberán emplearse en formas afirmativas, activas y en modo indicativo.
  • Evitar los accidentes semánticos que puedan dispersar la comprensión como, por ejemplo, tecnicismos o jergas, lenguaje figurado o abstracto.
  • Limitar el número de pautas, ideas y mensajes, seleccionando de forma precisa las ideas principales que se quieren transmitir y reflejándolas con claridad.

c) En cuanto a la cohesión, entendida como la comprensión global del significado del texto desde el punto de vista sintáctico:

  • Separar las partes narrativas de las dialogadas mediante líneas en blanco. Cada párrafo conforma una unidad semántica o textual y está formado por un conjunto de oraciones, separadas entre sí mediante el punto y aparte, procedimiento que respeta una de las normas de la metodología de LF.
  • Usar un lenguaje sencillo y directo, evitando estructuras complejas y los conceptos abstractos.
  • Utilizar frases cortas e incluir una idea en cada oración o párrafo.
  • Expresar las ideas en positivo y evitar las construcciones negativas, pues pueden generar confusión.
  • Emplear la voz activa frente a la pasiva, y el modo indicativo frente al subjuntivo.
  • Conservar los conectores discursivos presentes en la obra original, siempre y cuando tales conectores no resulten arcaicos ni supongan una dificultad añadida para la comprensión total del texto.

d) En relación con las características que debe tener el léxico para facilitar el acceso a la información:

  • Es preciso el establecimiento de relaciones léxicas como la repetición de palabras, la sinonimia o la antonimia, para que se vincule formal y explícitamente el texto. Por ejemplo, la repetición de sustantivos para nombrar a los personajes durante toda la obra: Dulcinea del Toboso recibe su nombre original, Aldonza Lorenzo, el creado por su amado, y nos referimos a ella como “labradora”, “dama” y “princesa”, dependiendo del mundo real e irreal en el que nos la presente el autor.
  • Buscar sinónimos para aquellas palabras que han quedado en desuso o bien para facilitar la comprensión, como puede ser el caso de la palabra “ama” sustituida por “criada”.
  • Evitar términos abstractos. Si ha de mencionarse, hemos de incluir ejemplos concretos o de comparaciones que faciliten su comprensión.
  • Emplear vocablos cortos relativos al lenguaje cotidiano hablado. Evitar palabras largas, difíciles de leer o pronunciar.
  • Utilizar de manera sistemática la misma palabra para referirse al mismo término.
  • No emplear palabras de otros idiomas, así como jergas, abreviaturas o iniciales.

Un ejemplo de colectivo que reclama adaptaciones de los recursos educativos puede ser las personas con dislexia. La LF es un planteamiento que ofrece apoyo a sus problemas de accesibilidad a la información y que puede focalizarse en la siguiente idea: la capacidad para descodificar y reconocer las palabras, sobre todo, aquellas que no pertenecen a su caudal léxico. Este hecho repercute no solo en la automatización de la lectura –caracterizada por su poca fluidez y marcada por frecuentes errores de discriminación– sino que, además, redunda en la construcción del significado del texto. En la Tabla 3, se esbozan algunas aportaciones de los textos en LF a las dificultades de personas con dislexia:


Tabla 3. LF y personas con dislexia
Dificultades de personas con dislexia... ... y aportaciones de los textos en lectura fácil
...para reconocer las letras... ...distribución espacial de la información en donde, por un lado, se cuida la tipología de fuentes, su tamaño; y, por otro, la distribución del interlineado y espaciado entre párrafos sin justificar el margen derecho.
...para conocer el significado de palabras nuevas... ...acceso al significado de las palabras mediante diversas vías: acotación de términos e imágenes que aparecen en el texto.
...para estructurar la secuencia de la información... ...jerarquización y simplificación de la información en estructuras sintácticas ordenadas, con especial cuidado al orden y la ruptura de sintagmas que evitan el hipérbaton y los encabalgamientos al final de líneas.
Fuente: Romero et al. 2024.

La LF se presenta, en definitiva, como una estrategia que nos acerca a la visión propia del Diseño Universal de Aprendizaje (DUA) ya que “proporciona una perspectiva que supone concebir y diseñar cualquier servicio o producto basado en la diversidad como norma, a partir de lo cual, cualquier diseño se realiza teniendo en cuenta los usuarios potenciales, con diferentes opciones o alternativas de uso que permitan ser utilizado de manera satisfactoria por todos. Es una mirada a la realidad desde la diversidad” (Pastor, 2018, p. 18). En nuestro caso, proporcionando alternativas de medios de representación y expresión que deben ser acompañados por la mediación, como puede ser un club de lectura en fácil, o desde la funcionalidad del currículo mediante la adaptación de problemas matemáticos, tal y como ofrecemos a continuación.