Libro 3.Hacia una modelización de la comprensión lectora
3. Didáctica de las estrategias de lectura
3.1. En torno al concepto de estrategias de lectura y su clasificación
El concepto de estrategias de lectura ha sido objeto de diversas interpretaciones en la literatura académica, lo que ha generado cierta ambigüedad en su definición. Diferentes autores han propuesto explicaciones que, si bien presentan puntos en común, también destacan matices importantes respecto a su naturaleza, función y enseñanza. En términos generales, el objetivo principal de las estrategias de lectura es comprender un texto, proporcionando a los lectores herramientas que les permitan procesar, interpretar y reflexionar sobre la información de manera eficiente.
Cruz Ripoll (2023) señala que se ha considerado que por estrategias de lectura son un conjunto heterogéneo de procedimientos cuyo propósito es solucionar problemas de comprensión o profundizar en el significado de los textos. Al respecto, indica que algunas estrategias se han vinculado con otros conceptos como las habilidades de lectura, las estrategias de aprendizaje o las técnicas de estudio. Por otro lado, Solé entiende las estrategias como “procedimientos de carácter elevado, que implican la presencia de objetivos que cumplir, la planificación de las acciones que se desencadenan para lograrlos, así como su evaluación y posible cambio” (1992, p. 59). Desde esta perspectiva, las estrategias de lectura no solo suponen la aplicación de mecanismos automáticos de comprensión, sino que requieren una acción metacognitiva que permita a los lectores monitorear su comprensión, establecer objetivos específicos y adaptar su enfoque según la dificultad o el propósito del texto.
Para Calero, las estrategias “son conductas que exigen el esfuerzo cognitivo deliberado y consciente del lector para comprender el texto, mientras que las habilidades lectoras devienen en destrezas fluidas y automáticas durante el proceso de comprensión del texto” (2017, p. 98). En una definición complementaria, ERI Lectura y Cruz Ripoll destacan la intencionalidad y el control que el lector ejerce sobre su propio proceso de comprensión. Así, las estrategias son “intentos deliberados y dirigidos a una meta, de controlar y modificar los esfuerzos del lector para construir el significado del texto” (ERI Lectura y Cruz Ripoll, 2023). Estas definiciones introducen un aspecto fundamental: las estrategias deben ser conscientes, requieren que el lector decida de forma deliberada su aplicación para, así, comprender mejor un texto.
En este sentido, no pueden considerarse estrategias de lectura aquellas dinámicas o actividades en las que los estudiantes leen en pareja o de forma individual sin una orientación clara hacia el desarrollo de procedimientos específicos de comprensión. Por el contrario, deben formar parte del contenido explícito de enseñanza en el aula a fin de crear lectores autónomos, tal y como indica Solé.
Además de las referencias explícitas que hay a las estrategias antes, durante y después de la lectura en la legislación educativa, tanto de Educación Primaria como de Educación Secundaria, son múltiples las investigaciones que dan cuenta de su eficacia en la mejora de la comprensión lectora. Sin embargo, en muchas ocasiones, su enseñanza no es todavía una práctica extendida en los centros educativos. Esto llama especialmente la atención cuando la propuesta de su enseñanza ya existía en las últimas décadas del siglo XX. Así, ERI Lectura y Cruz Ripoll (2023) consideran que han existido motivos para ello como la controversia en torno a su conceptualización, la ausencia de materiales específicos, la falta de criterios para su secuenciación a lo largo de los cursos y niveles educativos y, por último, la dificultad de su enseñanza y el tiempo que conlleva. A esto, cabría añadir la escasa formación inicial del profesorado respecto de este asunto. Frente a esto, en los centros han proliferado iniciativas que tienen como objetivo desarrollar el hábito lector de los estudiantes que, si bien son muy necesarias, no cuentan con evidencias sobre su eficacia en la mejora de la comprensión lectora.
Al igual que ocurre con la definición de estrategias de lectura, existen diversas propuestas sobre sus tipos y clasificación, que buscan organizar y explicar cómo los lectores pueden abordar un texto de manera eficaz. Estas propuestas varían según los criterios utilizados para su categorización y el enfoque desde el que se analicen. Al respecto, no se trata de que los estudiantes memoricen una lista de estrategias, sino de que las conozcan, comprendan su utilidad y puedan decidir estratégicamente cuál utilizar en función de sus necesidades. Por otro lado, una de las propuestas de clasificación de las estrategias es la que las organiza en función del proceso lector, distinguiendo entre estrategias que se aplican antes, durante y después de la lectura. De otra manera, Cruz Ripoll (2023) propone la siguiente clasificación:
Tabla 1. Clasificación de estrategias de lectura de ERI Lectura y Ripoll
| Estrategia | Tipo de estrategia |
|---|---|
| De planificación | Para examinar o echar un vistazo al texto. |
| Identificar características del texto (tema, género, estructura, ideas destacadas...). | |
| Hacerse preguntas previas a la lectura. | |
| Establecer objetivos, teniendo en cuenta que pueden ser objetivos de lectura (entretenerse, aprender sobre un tema y informarse sobre un suceso...) o de tarea (contestar correctamente a preguntas, hacer un resumen, encontrar un dato...). | |
| Activar conocimientos previos o buscar información sobre el tema del texto. | |
| Hacer predicciones. | |
| De visualización | Imaginar el contenido del texto. |
| Realizar o completar dibujos que representen el texto. | |
| Representar el texto con marionetas o teatralizándolo. | |
| De paráfrasis | Parafrasear. |
| De supervisión | Autopreguntas, especialmente las referidas a la propia comprensión. |
| Valoración del resultado de la aplicación de otras estrategias (Parafrasear, sintetizar, autoexplicaciones). | |
| Inferenciales | Relacionar entre sí informaciones del texto. |
| Relacionar la información del texto con conocimientos propios. | |
| Realizar predicciones. | |
| Autoexplicaciones, que pueden incluir los tres puntos anteriores. | |
| De síntesis | Identificar la estructura del texto. |
| Identificar ideas importantes, que se suele realizar subrayándolas o resaltándolas. | |
| Resumir. | |
| Tomar notas. | |
| Construir organizadores gráficos. | |
| De memorización | Hacerse preguntas sobre el texto y responderlas. |
| Sintetizar el texto con las estrategias de síntesis que se acaban de presentar. | |
| Releer o revisar el texto. | |
| De evaluación | Evaluar el logro de los objetivos o respuesta a las preguntas previas. |
| Identificar las herramientas o recursos utilizados para solucionar problemas de comprensión o para profundizar en el texto. | |
| Valorar si han sido eficaces y pensar en alternativas más eficientes. |
Fuente: Cruz Ripoll (2023, p. 71-73).