Libro 3.Hacia una modelización de la comprensión lectora
2. Aprender a leer: el desarrollo de la alfabetización inicial
2.6. Un modelo equilibrado de enseñanza
Para que el proceso de alfabetización se desarrolle de manera efectiva es fundamental que todas sus partes estén interconectadas y evolucionen simultáneamente. Por lo tanto, la controversia sobre si se debe comenzar comprendiendo textos o decodificando es irrelevante. Si no se abordan todos los niveles de aprendizaje al mismo tiempo, el proceso no progresará adecuadamente. Es crucial entender la especificidad de cada uno para diseñar estrategias pedagógicas que consideren todos los aspectos del proceso de alfabetización.
En este sentido, las propuestas de enseñanza de la lectura en los primeros años de la escolaridad no se deben limitar al reconocimiento de palabras (hebra de abajo). Resulta una condición necesaria para la alfabetización, pero no suficiente. La decodificación, el reconocimiento de palabras y el desarrollo de la conciencia fonológica son contenidos cruciales para el aprendizaje de la lengua escrita. Sin duda, van a permitir la comprensión y dominio del sistema de escritura por parte de los estudiantes, pero de forma simultánea se debe desarrollar la comprensión del lenguaje (hebra de arriba). El docente de los primeros años de la escuela primaria debe procurar una enseñanza equilibrada de ambas cuerdas: fomentar actividades para el reconocimiento de palabras y la progresiva comprensión y dominio del principio alfabético y la consecuente lectura autónoma, y actividades que garanticen el desarrollo del vocabulario, el razonamiento verbal, el conocimiento literario, las estructuras lingüísticas y la aplicación del conocimiento en general.
La cuerda de “comprensión del lenguaje” puede ser llevada a cabo con diversas actividades de lectura mediadas por el docente. Desde la educación infantil, el docente se constituye en un mediador de la cultura. El docente puede desarrollar los diversos filamentos de la hebra desde la oralidad de los estudiantes siendo él el lector, pero promoviendo intercambios que favorecen la ampliación de los conocimientos, del vocabulario, del desarrollo de estructuras lingüísticas, del razonamiento verbal e, incluso, del acercamiento a diversas tipologías textuales. Cuando un docente lee un cuento a sus estudiantes, puede realizar diversas actividades para desarrollar los distintos elementos que componen la comprensión del lenguaje; sin embargo, esto no garantiza la autonomía lectora de los estudiantes. El desafío, en los primeros años de la escuela primaria, se constituye en la propuesta de una enseñanza equilibrada entre la comprensión del lenguaje y el dominio autónomo de la lengua escrita.
Enseñar a leer implica mucho más que enseñar a decodificar palabras. El desarrollo de la competencia lectora requiere que los estudiantes sean capaces de reconocer y comprender palabras de manera fluida, pero también que comprendan y se conecten con el significado de los textos que leen. En este sentido, el enfoque equilibrado en la enseñanza de la lectura no solo facilita el aprendizaje autónomo, sino que también prepara a los estudiantes para convertirse en lectores críticos y reflexivos. Al integrar ambos aspectos –decodificación y comprensión–, aseguramos que los estudiantes no solo puedan leer, sino que comprendan y utilicen el lenguaje de manera significativa.