2. Aprender a leer: el desarrollo de la alfabetización inicial

2.2. Los procesos cerebrales en el aprendizaje de la lengua escrita

Para poder descifrar y reconocer palabras escritas, una región particular del cerebro, inicialmente destinada al reconocimiento de caras, objetos o lugares, debe especializarse en esta nueva función. La lectura implica un tipo especial de reconocimiento visual, donde es necesario identificar cada letra y sus combinaciones. Por eso, una parte específica de la corteza visual se dedica a almacenar y recuperar las formas visuales de las palabras.

Dehaene (2014) ha denominado a una región específica del cerebro como “la caja de letras del cerebro”. Esta área se activa cada vez más a medida que adquirimos el conocimiento de letras y palabras. Esta región pertenece al sistema de reconocimiento visual, cuya función principal es identificar rostros y objetos. Al aprender a leer, según Dehaene, esta zona sufre un “reciclaje”, lo que significa que comienza a especializarse en el reconocimiento de letras y palabras, disminuyendo su respuesta a otros estímulos visuales. Los estudiantes que se están alfabetizando deben “reeducar” su mirada hacia una forma de visión especializada que se denomina alfabética y que va procesando información que se presenta linealmente a través de signos gráficos trazados sobre una superficie.

Dehaene ha presentado estudios comparativos entre personas alfabetizadas y no alfabetizadas, que evidencian cambios profundos en la estructura y el funcionamiento cerebral como resultado de la alfabetización. Estos cambios no solo se relacionan con el procesamiento de la escritura, sino también con la lengua hablada. Esto sugiere que se forman conexiones fuertes entre la oralidad y la escritura, incluso a nivel neuronal. Las investigaciones demuestran que aprender a leer altera la percepción del lenguaje oral, permitiendo un análisis más detallado y consciente de los sonidos que componen las palabras. Un cerebro que ha aprendido a leer es un cerebro transformado, con una capacidad aumentada para almacenar y procesar información.