4. Elementos constituyentes de la lectura: de la comprensión lectora a la competencia lectora

4.4. Modelos de acceso a la comprensión lectora

La comprensión lectora, como habilidad, ha sido estudiada a través de diferentes modelos que nos ayudan a entender cómo procesamos los textos:

  1. Modelo ascendente: el lector parte de la identificación de unidades pequeñas (letras, sílabas, palabras) y avanza hacia unidades más grandes (oraciones y textos). Este modelo enfatiza la decodificación como primer paso para acceder al significado.

  2. Modelo descendente: en este caso, el lector parte de unidades más globales (ideas generales, frases) para luego analizar sus componentes más pequeños. Este modelo destaca la importancia de las expectativas del lector y su conocimiento previo.

  3. Modelo interactivo: combina ambos enfoques, resaltando la interacción entre lo que el lector ve y lo que ya sabe. Este modelo considera que el lector utiliza simultáneamente su conocimiento previo y las pistas textuales para construir el significado de un texto.

En el modelo interactivo, nos adentramos en una concepción más actual de la lectura. Este modelo pone el foco en los procesos de recepción, considerando la lectura como una práctica cultural. La lectura se entiende aquí como un proceso activo en el que el lector interroga al texto para construir su significado, basándose en sus experiencias previas, esquemas cognitivos y propósitos.

En este contexto, surge el concepto de intertexto lector, que Mendoza (1998) define como:

Conjunto de saberes, estrategias y recursos lingüísticos-culturales activados a través de la recepción literaria (en nuestro caso, textual) para establecer asociaciones de carácter intertextual y que permite la construcción de conocimientos lingüísticos y literarios integrados y significativos, a la vez que potencia la actividad de valoración personal a través de reconocimiento de conexiones y del desarrollo de actitudes positivas hacia diversas manifestaciones artístico-literarias del signo cultural. (p. 182).

Esto significa que la competencia lectora no solo se verifica a partir de lo que el lector lee (decodificación), sino también en relación con lo que ya sabe sobre el tema. Esta interacción entre el texto y el conocimiento previo del lector es lo que le permite resolver situaciones comunicativas específicas.

Por ejemplo, en la Imagen 5, el texto trata sobre temas relacionados con la Biología, como los hábitats naturales y los ecosistemas animales. Para resolver el reto planteado en el texto, el lector debe activar conocimientos curriculares como la cadena alimenticia. Este es un claro ejemplo de cómo el lector debe movilizar su intertexto lector para comprender y aplicar el contenido del texto.


CONEJOS EN AUSTRALIA

Imagen 5. Prueba de evaluación de competencia lectora.Fuente: Pruebas de diagnóstico.


Solé (1992) describe cómo, en este proceso interactivo, "cuando el lector se sitúa ante el texto, los elementos que lo componen generan en él expectativas a distintos niveles (el de las letras, las palabras…) de manera que la información que se procesa en cada uno de ellos funciona como input para el nivel siguiente" (p. 23). Es decir, a través de un proceso ascendente, la información fluye desde los niveles más simples (decodificación de letras y palabras) hasta los niveles más complejos (comprensión global). Simultáneamente, "el texto genera expectativas a nivel semántico", y estas expectativas guían la lectura mediante un proceso descendente, donde el lector busca verificar el significado global a través de los indicadores de nivel inferior (léxico, sintáctico, grafo-fónico).


Imagen 6. Procesos referidos a la competencia lectora.

Descripción textual [fa-external-link]

En definitiva, el acceso a la información de un texto, desde la mirada del propio lector, ha de contemplarse desde una doble perspectiva: por un lado, en relación con el desarrollo de su propio intertexto, que viene delimitado por el bagaje de sus experiencias y competencia lectora; y, por otro, respecto a la práctica letrada en la que se integra la tarea o reto y que se ha de afrontar, ya que esta va a requerir la activación de estrategias específicas a partir de unas expectativas.