Libro 1. De la lectura a la comprensión lectora: conceptualización, elementos constituyentes y encuadres
5. Lectores y lectura: Enfoques para su enseñanza
La diversidad del aula es sinónima al universo de lectores que podemos encontrarnos a la hora de dinamizar la lectura para el desarrollo de la comprensión lectora entre nuestros estudiantes. La imagen 7 recoge diversos perfiles lectores:

La acción docente se ha de orientar a la comprensión de esta realidad educativa desde sus diferentes contextos interrelacionados —sobre los ecosistemas educativos— ya que solo, si comprendemos la realidad que deseamos transformar, estaremos en disposición de afrontar su cambio desde las necesidades que, en nada o poco, se llegan a parecer a las que tuvimos como estudiantes.
Hemos de considerar que, desde nuestros planteamientos docentes, el acceso a la lectura va a venir marcado por dos vías principales:
a través de la vía intelectual, cuya finalidad toma como referencia la formación de lectores para adquirir conocimientos académicos (los perfiles 1 de la imagen 7).
desde una intención puramente formativa centrada en el disfrute y promoción de la lectura hacia la construcción de una identidad mediante la denominada vía lúdica (los perfiles 2 de la imagen 7).
La planificación de la lectura, según las vías de acceso, provoca una construcción en los perfiles lectores (ver imagen 8) que determinará no solo su ámbito de aplicación, sino también su disfrute y desempeño en los diversos ámbitos de la vida, desde una visión social que debemos otorgar a las prácticas letradas.

Imagen 8. Vías de acceso a la comprensión lectora y perfiles.Fuente: Elaboración propia.CC BY-SA 4.0[fa-external-link]
Descripción textual[fa-external-link]
Estos perfiles de acceso a la comprensión lectora se vinculan a sus expectativas ante la práctica letrada que podrían situarse en las siguientes finalidades:
para aprender: centrado en el acceso a los contenidos de las asignaturas y relacionado con las técnicas de estudio para organizar la información;
para informarse: referido a la búsqueda de información en diversos soportes;
para reflexionar sobre la lengua: basado en la alfabetización académica de cada materia desde el conocimiento de su gramática: léxico, estructuras sintácticas y textuales…
para comprender textos funcionales: cada profesor debe programar en equipo aquellas tipologías textuales que son propias de su disciplina –factura, instancia, ensayo, receta, carta...– y contextualizar sus características y funciones sociales;
para fomentar el hábito lector: desde un planteamiento del disfrute de la lectura frente a los enfoques anteriores, que tienden a ser de carácter académico).
De esta forma, podríamos distinguir los objetivos que delimitan los contextos de producción textual respecto a las diferentes prácticas letradas:
para desarrollar el contenido: la realización de exámenes conlleva el dominio de diversos tipos de preguntas y tipologías (definiciones, desarrollo, comparación de conceptos…);
para elaborar un trabajo: la elaboración de trabajos monográficos exige la planificación, búsqueda de información, organización, textualización y revisión;
para dominar la lengua: mediante actividades específicas para mejorar el conocimiento de la lengua (fichas cartográficas, vocabulario activo, dictados…);
para construir textos funcionales: desde la recreación de situaciones reales de uso, en cada asignatura se ha de fomentar el desarrollo de la escritura de estas tipologías, que previamente se han analizado desde su recepción; y,