Dificultades de lectura y comprensión

3. Factores de riesgo y señales de alarma de dificultades en comprensión lectora

A diferencia de las dificultades en decodificación, las dificultades específicas en comprensión lectora suelen pasar desapercibidas en los primeros años escolares, ya que el alumnado con baja comprensión puede llegar a leer palabras de forma precisa y fluida. Esto puede provocar que las dificultades de comprensión sean menos visibles en el aula que las de decodificación. En algunos estudios, menos del 25% de los niños con baja comprensión lectora fueron reconocidos por sus docentes como lectores con dificultades debido a que tenían buenas habilidades de decodificación. Sin embargo, a partir del segundo ciclo de primaria, sus dificultades surgen al enfrentarse a textos más complejos, que exigen habilidades lingüísticas de alto nivel. A continuación, se describen los principales factores de riesgo identificados por la investigación actual (Catts et al., 2016; Elwér et al, 2015; Kelso et al., 2022; Snowling y Hulme, 2011):

  1. Vocabulario limitado desde temprana edad. El conocimiento limitado del significado de las palabras es uno de los predictores más sólidos de dificultades en comprensión lectora. Esta debilidad puede observarse ya en edad preescolar y afecta tanto al acceso al significado como a la integración semántica del texto. El alumnado con vocabulario reducido presenta también menores beneficios ante las intervenciones si no se trabaja explícitamente este componente.
  2. Dificultades en la comprensión oral. La comprensión oral baja ha sido identificada como uno de los mejores predictores de la comprensión lectora deficiente. Estudios recientes muestran que esta habilidad permite identificar a alumnado en riesgo, incluso cuando la decodificación es adecuada. Además, las dificultades para recordar frases, historias o instrucciones orales influyen negativamente en la integración de información en los textos.
  3. Dificultades en la producción de estructuras gramaticales y sintácticas. Las limitaciones en el uso de estructuras morfosintácticas complejas impiden construir representaciones precisas del contenido textual. Estas dificultades son estables desde edad preescolar y afectan a la comprensión de frases complejas, los conectores lógicos y a la organización de la información.
  4. Déficits en habilidades narrativas. El alumnado con dificultades de comprensión presenta limitaciones para entender y producir narraciones coherentes, lo que afecta especialmente a su desempeño con textos narrativos. Estas debilidades están asociadas con dificultades en el seguimiento de eventos, la identificación de causas y consecuencias, y la comprensión de personajes y emociones.
  5. Dificultades en inferencias y monitorización de la comprensión. La comprensión lectora requiere activar conocimientos previos, hacer inferencias y monitorear la comprensión del texto. El alumnado con dificultades específicas en comprensión falla en estas habilidades, incluso cuando lee con precisión.
  6. Baja motivación lectora. El alumnado con baja comprensión lectora presenta frecuentemente baja motivación para leer, por lo que este es un buen predictor de dificultades en el desarrollo de la comprensión lectora.
  7. Desfase entre la comprensión y decodificación. Como se ha mencionado, existen estudiantes con baja comprensión lectora con una lectura de palabras adecuada. Este desfase suele pasar desapercibido si la observación se basa solo en precisión o fluidez lectora. La discrepancia de al menos 20 puntos percentiles entre descodificación y comprensión es un criterio útil para su identificación.
  8. Factores sociolingüísticos y del entorno. El uso limitado del idioma de instrucción en casa, la pobreza lingüística del entorno y la exposición reducida al lenguaje oral y escrito rico son factores contextuales que incrementan el riesgo de comprensión débil.