Predictores y facilitadores de la competencia lectora

4. Otras habilidades y conocimientos relacionados con el aprendizaje lector

4.1. Habilidades fonológicas suprasegmentales

Las habilidades de fonología suprasegmental han sido objeto de diversos estudios de intervención que apuntan a su influencia positiva en el aprendizaje lector en distintas lenguas (Calet et al., 2017; Wade-Woolley et al., 2022). No obstante, sigue siendo necesario ampliar esta línea de investigación mediante revisiones sistemáticas y metaanálisis que permitan establecer con mayor solidez la magnitud y consistencia de su impacto en el desarrollo lector (Goswami, 2010). Dado que se trata de una habilidad compleja, resulta especialmente importante tener en cuenta los distintos niveles que la conforman a la hora de planificar actividades educativas, con el fin de garantizar una intervención ajustada a las capacidades del alumnado. A continuación, se presentan los principales niveles de estas habilidades y algunas recomendaciones para su adecuada estimulación en el contexto educativo.

¿Qué son las habilidades fonológicas suprasegmentales? La fonología suprasegmental, también conocida como prosodia, ha sido definida como “el ritmo y la melodía del lenguaje hablado” (Speer & Ito, 2009, p. 90). Tal y como se ha comentado previamente, estas habilidades que pertenecen al ámbito de la fonología, y son denominadas suprasegmentales, por referirse a elementos acústicos que abarcan a más de un fonema o segmento y se perciben como el acento, la entonación y las pausas (Llisterri et al., 2016) (ver Figura 24). Estos aspectos son fundamentales para el desarrollo del oral, y para el desarrollo de la lectura y la escritura.

Figura 24 Habilidades segmentales y suprasegmentales 

Tener representaciones fonológicas bien especificadas facilita la correspondencia entre fonemas y grafemas, lo que, a su vez, mejora el rendimiento en lectura y escritura. En este proceso, las habilidades prosódicas juegan un papel fundamental, ya que pueden contribuir a la precisión de dichas representaciones. Se sabe que la prosodia facilita la segmentación del habla en palabras con significado, algo crucial en la adquisición de vocabulario y el desarrollo de la conciencia fonológica (Wood et al., 2009). En este sentido, algunos estudios muestran que la prosodia también mejora la percepción de los sonidos del lenguaje, lo que hace que las representaciones mentales de esos sonidos sean más precisas (Chiat, 1983; Pierrehumbert, 2003). Así, la capacidad de percibir y manipular la prosodia del lenguaje oral o conciencia prosódica, al igual que las de conciencia fonológica, podría influir en las habilidades de lectoescritura.

La evidencia de la que disponemos hasta ahora muestra que la prosodia influye en las habilidades de decodificación y comprensión. Esto se ha observado tanto en personas con un desarrollo típico (Holliman et al., 2008; Thomson y Jarmulowicz, 2016) como en aquellas con dificultades en el lenguaje oral y escrito, incluyendo también a las adultas (Bree et al., 2006; Goswami, 2002; González-Alba y Calet, 2021; Holliman et al., 2012; Mundy y Carroll, 2016; Thomson et al., 2006). Además, estudios de intervención han mostrado que trabajar las habilidades prosódicas (Harrison et al., 2018) y el sentido del ritmo en general puede ser una estrategia efectiva para mejorar la lectura (Bhide et al., 2013; Thomson et al., 2013). Esto sugiere que incluir actividades rítmicas y de entonación en la enseñanza podría ayudaral alumnado a desarrollar sus habilidades lectoras.

La estrecha relación entre las habilidades prosódicas y el desarrollo lector ha dado lugar a la integración de las habilidades suprasegmentales en los modelos de lectura (Wade-Woolley et al., 2022).

4.1.1. Niveles en las habilidades de fonología suprasegmental

En las habilidades suprasegmentales podemos distinguir dos niveles: el nivel de la palabra y el nivel de la frase. En el ámbito de la palabra, la conciencia prosódica se refiere a la capacidad de percibir el acento y de detectar y manipular las sílabas acentuadas. Esta habilidad nos permite discriminar palabras como “pico” y “picó” (ver ejemplo de material para trabajar la discriminación de palabras en función de la sílaba tónica en la Figura 25) o a identificar que la sílaba que suena más fuerte en la palabra “mágico” es la antepenúltima. Ser consciente de estos aspectos facilita el proceso de la lectura al permitir leer con fluidez las palabras en función de su patrón acentual y en la escritura al facilitar una buena ortografía como reflejo fundamental en los signos de puntuación. Por ejemplo, reconocer la sílaba tónica es esencial para determinar si una palabra requiere tilde, lo que a su vez influye en el uso correcto de los signos de puntuación. 

Figura 25Ejemplo de material para trabajar elementos prosódicos que entran en juego a nivel de palabra para discriminar entre “pico” y “picó”.

En el nivel de la frase, la prosodia abarca los patrones de acento, entonación y pausas dentro de la frase o sintagma. Tener buenas habilidades de prosodia en este nivel permitiría distinguir sintagmas como la que aparecen en la Figura 20.

Por otro lado, en el nivel de la frase, la prosodia incluye los patrones de acentuación, entonación y pausas que organizan la estructura prosódica de la oración o el sintagma. Contar con buenas habilidades prosódicas en este nivel permite, por ejemplo, distinguir correctamente frases, como las que se muestran en la Figura 26.

Figura 26 Ejemplos de elementos prosódicos que entran en juego en el nivel de frase

4.1.2. Recomendaciones para trabajar la conciencia suprasegmental

Al igual que con las habilidades de conciencia fonológica, para trabajar las habilidades de conciencia suprasegmental es recomendable avanzar de lo simple a lo más complejo. Para ello, es importante tener en cuenta el tipo de tarea que proponemos al alumnado.

Las actividades de discriminación, en las solo se debe escuchar y decidir si dos palabras comparten o no un mismo patrón de acentuación, son las más sencillas. En cambio las tareas de identificación, requieren un nivel de análisis mayor. En este tipo de tareas hay que dividir conscientemente una palabra en sílabas e identificar cuál lleva el acento. Finalmente, las tareas de manipulación, como cambiar la sílaba acentuada conllevan mayor nivel de exigencia por lo que se consideran más complejas (ver Figura 27).

Aún son necesarios más estudios que pongan de manifiesto cómo van evolucionando estas habilidades, pero el desarrollo irá desde actividades más implícitas donde se estimule más la sensibilidad a esos rasgos melódicos del lenguaje, como tareas de discriminación en las que, por ejemplo, hay que diferenciar si /BEbe/ y /beBÉ/ son lo mismo. Este tipo de tareas puede realizarlas alumnadode 3 años. Sin embargo, aquellas que requieren más nivel metacognitivo o explícito serán complejas de realizar hasta 2.º o 3.º de Educación Primaria.

Figura 27 Actividades por orden de dificultad y ejemplos (Calet et al., 2025; Wade-Woolley et al., 2022)

Otras recomendaciones para trabajar los diferentes aspectos de la fonología suprasegmental (acento, entonación y pausas) son utilizar imágenes y elementos visuales como podemos ver en el siguiente ejemplo (ver Figura 28).

  

 Figura 28 Ejemplo de identificación de la sílaba tónica tomado del programa Comunicarnos

Igualmente debemos tener en cuenta las características de los elementos con los que trabajamos, así las palabras bisílabas y frecuentes serán de nivel bajo, y por las que se recomienda comenzar a trabajar. Mientras que las más largas y poco frecuentes serán de dificultad alta.