Conceptualización de la competencia lectora: componentes y evolución
2. El modelo de visión simple de lectura: ¿por qué es indispensable para guiar la práctica docente en los centros educativos?
2.2. La decodificación: conceptos esenciales
La decodificación, como hemos señalado, se refiere a la capacidad para reconocer las palabras escritas de manera precisa y fluida. Si el reconocimiento de las palabras no está automatizado, es decir, si alguien no puede leer con precisión y fluidez, deberá emplear tantos recursos cognitivos para conectar letras y sonidos y reconocer las palabras, que no podrá dedicar suficiente atención a la comprensión del texto (Hudson et al., 2022). Por lo tanto, la enseñanza de la decodificación es fundamental para desarrollar la competencia lectora. Habilidades como el principio alfabético y la conciencia fonológica son clave en este proceso.
2.2.1. El principio alfabético
Para que alguien aprenda a leer, debe comprender que las letras representan los sonidos que forman las palabras. A este concepto se le llama «principio alfabético», y es uno de los aprendizajes fundamentales en la lectura (Rowe et al., 2024). Una vez que el alumnado adquiere este principio, puede avanzar progresivamente en el aprendizaje de las relaciones entre letras y sonidos, lo cual es esencial para la lectura. En todos los idiomas alfabéticos, los métodos de enseñanza de la lectura deben centrarse en la instrucción explícita de estas relaciones para ser más efectivos, especialmente con el alumnado más vulnerable (Sargiani et al., 2021). Volveremos sobre este tema más adelante, cuando tratemos la enseñanza de la decodificación.
2.2.2. La conciencia fonológica
La conciencia fonológica se define como la capacidad de reconocer y manipular mentalmente las unidades que componen el lenguaje oral, independientemente de su significado (Gillon, 2017). De manera más sencilla, se refiere a la habilidad de identificar y manipular los segmentos que forman el lenguaje hablado. Es una habilidad relacionada con el lenguaje oral, no con el escrito, y puede trabajarse con o sin letras. Generalmente, se trabaja sin letras antes de la enseñanza de la lectura y con letras durante el proceso de aprendizaje lector.
Es importante entender la conciencia fonológica como un término amplio que engloba una serie de etapas (De la Calle et al., 2016). Los programas de conciencia fonológica ayudan de manera sistemática al alumnado a descomponer y manipular el lenguaje oral en segmentos cada vez más pequeños. Inicialmente, se manipulan y segmentan las palabras que componen las frases, lo que denominamos conciencia léxica. Luego, se desarrolla la capacidad de manipular y representar mentalmente las sílabas que forman las palabras, lo que se conoce como conciencia silábica. Finalmente, se toma conciencia de los fonemas que componen las palabras, lo que se llama conciencia fonémica. En la figura 8 se pueden ver todos estos conceptos desglosados.

Figura 8 Componentes de la conciencia fonológica
La conciencia fonológica no es un fin en sí misma, sino un medio para adquirir una habilidad fundamental. Esta habilidad permite descomponer el lenguaje oral en segmentos cada vez más pequeños: las frases en palabras, las palabras en sílabas y, finalmente, las palabras en fonemas. Es crucial el desarrollo de la sensibilidad hacia los fonemas de las palabras, es decir, poder identificar y distinguir los sonidos. Por ejemplo, el alumnado debe reconocer que la palabra «sol» tiene tres sonidos o identificar el primer sonido de la palabra «foca». Esta capacidad es esencial porque ayuda a aprender los sonidos de las letras y a aplicar este conocimiento para leer y escribir (Ehri, 2020).
2.2.3. Decodificación
Enseñar a decodificar correctamente es fundamental por varios motivos. Permite acceder al significado de los textos, mejorar el vocabulario y ampliar los conocimientos. Además, una enseñanza adecuada de la lectura ayuda a detectar a tiempo al alumnado que se queda atrás y es especialmente beneficiosa para mitigar el impacto de dificultades de aprendizaje, como la dislexia (Miciak y Fletcher, 2020).
Al enseñar a decodificar, es importante abordar aspectos como explicar de manera estructurada y racional cómo suenan las letras (Piasta y Hudson, 2021). Presentar las letras de forma aislada, activar las características articulatorias de los fonemas y enseñar la escritura de las letras son buenas prácticas avaladas por la investigación (Roberts et al., 2019). Como docentes, debemos enforcarnos más en el sonido que en el nombre de la letra. Además, es útil enseñar a leer señalando las letras con el dedo y alargando todos los sonidos (González-Frey y Ehri, 2021), como se muestra en la Figura 9.

Figura 9 Ejemplo para enseñar a decodificar
Un buen programa de enseñanza de la lectura organiza de manera secuencial la presentación de las letras. En primer lugar, una enseñanza adecuada no debe proponer leer ni escribir palabras que contengan letras cuyo sonido aún no se ha enseñado. Es recomendable comenzar con letras frecuentes, es decir, aquellas que permiten leer rápidamente, que sean estables (que no tengan múltiples pronunciaciones) y que sean fácilmente pronunciables. Además, se debe presentar más de una letra por semana y tratar de que, el mismo día que se enseñen los sonidos de las letras, el alumnado pueda transferir ese conocimiento a la decodificación (Savage et al., 2018; Vadasy y Sanders, 2020). Simultanear tareas de lectura y escritura es una excelente estrategia, ya que ambas habilidades se conectan y se retroalimentan (Kim y Zagata, 2024). En la Figura 10 se pueden observar algunos aspectos clave respecto a la enseñanza de la decodificación.

Figura 10 Aspectos importantes en la enseñanza de la decodificación
2.2.4. La teoría de fases de Linnea Ehri
La teoría de fases de línea de Ehri (2020) sostiene que el aprendizaje de la lectura transcurre en una serie de etapas bien diferenciadas. Esta teoría es fundamental y útil para la enseñanza de la lectura, como veremos más adelante (ver Figura 11).
Al principio, se da una fase llamada prealfabética. En esta etapa, se reconocen algunas palabras como si fueran dibujos o logogramas, de manera similar a como nosotros podemos identificar el símbolo de una marca comercial y pronunciarlo en voz alta. Sin embargo, esto no es leer, ya que los aprendices ven las palabras como imágenes y no entienden la relación entre las letras y los sonidos.
Posteriormente, el alumnado entra en la fase alfabética parcial. En esta etapa, conoce algunos sonidos de las letras, pero aún no tiene suficiente conocimiento para decodificar palabras que no ha visto antes. Un ejemplo típico es el de un niño que sabe el sonido de la letra inicial de su nombre y, por lo tanto, cree que todas las palabras que comienzan con esa letra representan su nombre.
Con el tiempo, ya sea porque lo descubren por su cuenta o porque se lo enseñamos explícitamente, nuestro alumnado aprende la mayoría de las correspondencias entre letras y sonidos, lo que le permite comenzar a decodificar palabras nuevas por su cuenta. En esta fase, la lectura consiste principalmente en convertir cada grafema en su fonema, es decir, cada letra en su sonido. Por eso es común escuchar leer silabeando despacio, decodificando y relacionando símbolos y sonidos. A esta fase se le llama fase alfabética completa.
A continuación viene la fase alfabética consolidada. Cuando alguien ha decodificado una palabra varias veces aplicando las correspondencias entre letras y sonidos, comienza a reconocerla de forma automática. Ya no necesita aplicar el proceso de decodificación, sino que reconoce todas las letras simultáneamente. Puede ver la palabra «pelota» y, rápidamente, reconocer cada letra, asociarla con la pronunciación de la palabra y acceder al significado almacenado en su memoria.
Finalmente, después de muchas horas de lectura y de haber internalizado las correspondencias entre letras y sonidos, el alumnado inicia la fase alfabética automatizada. En esta etapa, el reconocimiento de las palabras escritas se vuelve completamente automático, y se puede leer con fluidez y entonación.

Figura 11 Fases en el aprendizaje de la decodificación (Ehri, 2020)
Esta teoría es fundamental para informarnos sobre cómo enseñar a leer. Es muy sencilla, pero clave: cualquier profesional dedicado a la alfabetización debe entender que el alumnado no aprende a reconocer las palabras de forma global. A esa edad nadie puede memorizar visualmente, como si fueran dibujos, las 300 000 palabras que tiene un diccionario en castellano. Lo más eficiente es aprender cómo suenan las letras para poder aplicar secuencialmente las correspondencias entre letras y sonidos a palabras desconocidas. Con la práctica, se irá automatizando progresivamente el reconocimiento de las palabras escritas. Por lo tanto, esta teoría muestra claramente que, si nuestro alumnado no sabe cómo suenan las letras, no puede aprender a leer.