Conceptualización de la competencia lectora: componentes y evolución

4. ¿Cómo saber si un método de enseñanza de la lectura es adecuado?

La lectura es uno de los procesos más elementales en Educación Infantil y Primaria, y a través de ella se desarrolla la escritura. El método utilizado para su enseñanza ha de fundamentarse en principios científicos que permitan dar cuenta de su éxito. Para que un método pueda considerarse adecuado, debe cumplir una serie de criterios relevantes y necesarios.

Carácter sistemático y estructurado

Un buen método para la enseñanza de la lectura ha de ser estructurado y seguir un enfoque claro. Es decir, ha de ir explicando las diferentes partes según un progreso lógico. Esto implica que los fonemas y los grafemas deben presentarse de forma ordenada, de modo que el alumnado adquiera primero los más sencillos antes de poder llegar a las estructuras más complejas.

Enseñanza explícita y directa

El alumnado ha de tener una enseñanza explícita de las letras, los fonemas y la forma en que estos se relacionan, es decir, una instrucción basada en el principio alfabético. Como docentes, hemos de poner en práctica un modelado, una explicación y guiar su aprendizaje a partir de ejemplos, prácticas dirigidas y otras actividades que permitan comprender la forma en que se construyen las palabras.

Uso del método fonético

«La enseñanza de habilidades fonológicas y de las relaciones entre letras y sonidos es la intervención, no solo más investigada, sino la única que ha sido confirmada estadísticamente» (Ripoll y Aguado, 2015: n.º pág.). La evidencia científica muestra que la enseñanza fonética sistemática es la estrategia más efectiva para enseñar a leer con eficacia. Es muy importante que el alumnado aprenda los sonidos de la lengua y cómo estos se representan por escrito (la escritura), pues así se favorece la decodificación y la automatización de la lectura.

Práctica continua y supervisada

El aprendizaje de la lectura precisa práctica habitual y el acompañamiento del docente. El alumnado ha de estar en contacto con textos adaptados a su nivel para poder conseguir una adecuación en sus procesos de decodificación, de fluidez y de comprensión. Corregir los errores de forma inmediata durante la lectura permite reforzar aprendizajes y, de este modo, evitar la fijación de malos hábitos.

Atención a la comprensión lectora

Aprender a leer no es solo aprender a decodificar, sino que debe ir acompañado del desarrollo de la comprensión lectora. Un buen método incluye estrategias de comprensión, como la predicción, la inferencia y la extracción de ideas principales, para garantizar que el alumnado comprenda el significado del texto. Así, Calero (2011) afirma

Los lectores competentes establecen un objetivo para su lectura y saben cómo utilizar estrategias para comprender… saben que la activación de sus ideas previas y el contraste posterior con lo leído mejorará su comprensión; siendo además capaces de plantearse a sí mismos preguntas sobre la lectura, para darle sentido. Igualmente, valoran la importancia de establecer conexiones entre lo que leen y lo que saben; a la vez que se detienen a reparar la comprensión perdida, y muestran un cierto nivel de reflexión sobre su propia competencia en el manejo de aquellas estrategias más útiles para comprender. (p. n.º)

Evaluación y retroalimentación constante

El seguimiento del trabajo del alumnado constituye una de las prácticas más importantes para identificar o detectar las dificultades y adaptar la enseñanza a las necesidades del propio alumnado en los diferentes momentos del proceso de aprendizaje. Un buen método para la enseñanza de la lectura debe hacer responsable al docente, utilizando herramientas de evaluación formativa para realizar adecuadamente la intervención en cada momento de manera oportuna.

Motivación y disfrute por la lectura

Por último, un buen método no solo enseña a leer, sino que también hace que el alumnado disfrute leyendo. La selección de textos atractivos, la lectura en voz alta y la creación de momentos de interacción con los textos, hacen que se desarrollen buenos hábitos lectores.

En conclusión, un método apropiado para la enseñanza de la lectura debe ser estructurado, explícito y fonético, con práctica, con atención a la comprensión y con evaluación continuada. Debemos combinar, por lo tanto, la ciencia de la lectura con la motivación para que el alumnado aprenda a leer eficazmente.