Libro 2. El plan de lectura

4. Elaboración del plan de lectura

4.3. Diseño y evaluación del plan de lectura

En este apartado se van a ofrecer orientaciones para el diseño del PL a partir de los componentes que debe tener el documento en el que se presente el plan. Anteriormente, se ha expuesto que las fases de elaboración del plan son evaluación inicial, diseño, implementación y evaluación. Dado que en el diseño se ha de contemplar la propia evaluación del plan, en este apartado se atiende a los componentes del plan y se incluye la evaluación. 

Componentes del plan lector. Figura 4

Imagen 4. Componentes del plan de lectura. Fuente: Elaboración propia CC BY-SA 4.0 [fa-external-link]

Descripción textual[fa-external-link]

Contextualización

En este primer apartado de un PL, la contextualización, se debe mostrar que el plan se adapta a las características específicas del centro, así como a las necesidades y circunstancias de la comunidad escolar. Este apartado es fundamental para que el plan se perciba como efectivo y relevante, ya que define el marco en el cual se implementarán las iniciativas orientadas a mejorar la CL. Una buena contextualización ayuda a comprender el papel que la lectura ocupa en el proyecto educativo del centro y permite alinear el plan con la normativa educativa vigente y con las iniciativas previas en este ámbito, creando una base sólida para su puesta en marcha. Se debe entender como un marco en el que se asegura que el PL es coherente, realista y ajustado a las necesidades concretas de la comunidad educativa. Los contenidos a los que debe hacer referencia se muestran a continuación (véase Imagen 5).

Figura 5. Contextualización del plan de lectura

Imagen 5. Contextualización del plan de lectura. Fuente: Elaboración propia CC BY-SA 4.0[fa-external-link]

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Idea e importancia de la CL. La idea que se tenga de la lectura influirá en las iniciativas que se propongan en el PL. Si se reconoce como una competencia fundamental para el aprendizaje y el desarrollo de los estudiantes, ocupará un lugar relevante en las políticas del centro. Por ello, se considera necesario aportar un concepto de CL y una presentación de los aprendizajes que se tienen que enseñar para su desarrollo.

Descripción breve del centro y del contexto sociocultural y económico. El centro educativo se ubica en una comunidad con unas características socioculturales y económicas particulares, lo que crea un contexto único para el desarrollo de un PL. Este contexto influye en el acceso de los estudiantes a materiales de lectura en sus hogares, así como en los niveles de apoyo familiar y oportunidades de aprendizaje fuera de la escuela, por ejemplo. Asimismo, la diversidad hará que el PL sea inclusivo y tenga en cuenta las características y circunstancias del estudiantado a fin de promover la equidad en el acceso a la lectura. 

Relación del PL con el proyecto de centro. El PL se debe integrar de manera coherente en el proyecto educativo de centro, que prioriza la formación integral de los estudiantes y el desarrollo de competencias clave para su éxito académico y personal. Como parte del proyecto de centro, el PL contribuye al logro de los objetivos institucionales de mejorar la comprensión lectora y fomentar el hábito lector y el pensamiento crítico. Este alineamiento permite que el plan de lectura no sea una iniciativa aislada, sino una parte esencial de la cultura educativa del centro, que impulsa la mejora continua de los aprendizajes y se coordina con otros proyectos transversales para asegurar una educación de calidad. Por todo ello, en este apartado se mostrará la relación e integración del PL en el proyecto de centro y con otros planes del centro. 

Relación del PL con la legislación educativa. El PL se debe elaborar de acuerdo con las orientaciones internacionales y con la legislación educativa vigente, tanto a nivel nacional como autonómico, que establece la CL como uno de los ejes fundamentales en el currículo escolar. Como se ha indicado previamente, la normativa actual resalta la necesidad de impulsar planes de lectura para el fomento y el dominio de la lectura. Por ello, a través de este, el centro cumple con la normativa legal y aprovecha los lineamientos proporcionados por esta para desarrollar acciones que promuevan la lectura. Así, se garantiza que el PL no solo responda a las necesidades del centro, sino que también se enmarque en los objetivos educativos del sistema educativo.

Referencia a las iniciativas previas de enseñanza de la CL. No se empieza desde cero. Siempre se ha trabajado la lectura en los centros educativos de un modo u otro. Por ello, debe tenerse en consideración la trayectoria del centro respecto de la enseñanza de la CL. Esta experiencia ofrece un punto de partida sobre el que construir el PL. Estas iniciativas se habrán recogido previamente en el análisis inicial de las prácticas de lectura del centro. 

Información sobre la evaluación inicial del estudiantado y del profesorado. Los resultados de la evaluación inicial del estudiante y del profesorado permiten establecer unos objetivos que vertebran el plan. De hecho, muchas de las iniciativas que se propongan en el plan responderán a las necesidades de formación detectadas en esta evaluación inicial. Así, justificar el PL a partir de las necesidades del centro hace que el plan sea único y específico para un periodo determinado. 

Destinatarios del PL. El PL está dirigido principalmente al estudiantado de todas las etapas educativas presentes en el centro, adaptándose a sus distintos niveles de desarrollo y CL. Sin embargo, también se contempla la formación del profesorado, que desempeña un papel imprescindible en la implementación y desarrollo del plan. Las familias también son destinatarias, dado que puede que se busque su colaboración para consolidar el aprendizaje de la CL del estudiantado y fomentar el hábito lector. La amplitud de los destinatarios hace que el plan pueda tener un impacto más significativo, dado que están involucrados todos los agentes educativos del centro. Este apartado consiste, pues, en hacer una referencia explícita breve a cómo se beneficiarán del plan sus destinatarios. 

Síntesis. Se debe mostrar cómo el PL se diseña como una respuesta específica a las necesidades de mejora de la CL detectadas en la evaluación inicial y que se adapta al contexto particular del centro educativo y a la diversidad del estudiantado. Asimismo, se expone cómo el PL parte de las posibilidad y recursos con los que cuenta el centro.


Objetivos

La formulación adecuada de los objetivos es fundamental en la presentación del PL. Deben ser el reflejo de un análisis inicial de las prácticas de lectura y de la evaluación del alumnado y del profesorado, teniendo en cuenta el contexto específico y los recursos disponibles en el centro educativo. A continuación, se presentan las claves para desarrollar estos objetivos de manera efectiva.

Alineación con las necesidades, el contexto y la normativa. Los objetivos del PL deben estar en consonancia con las necesidades detectadas en los estudiantes y los profesores, además de adaptarse a la normativa educativa vigente y al contexto particular y a los recursos con los que cuenta el centro educativo. Por ejemplo, si se detecta que los estudiantes presentan bajos niveles de comprensión lectora, un objetivo podría ser mejorar esta habilidad mediante la modelización de las estrategias de lectura. Por otro lado, si se percibe que el profesorado ha mostrado interés en formación sobre como enseñar la conciencia fonológica o a seleccionar fuentes, se podrían ofrecer cursos sobre los predictores de la lectura o sobre la alfabetización informacional o la lectura digital. Por último, se debe mostrar la relación entre los objetivos y las competencias del currículo que se desarrollan en el plan. 

Características de los objetivos. Los objetivos deben ser específicos, medibles, alcanzables, relevantes y con una fecha límite. Un objetivo específico puede ser aumentar la cantidad de los textos digitales en la biblioteca escolar en un 20 % y la heterogeneidad de los textos a partir de la creación de un mapa de géneros discursivos en las diferentes etapas. Por otro lado, los objetivos medibles facilitan la evaluación de los logros alcanzados, mientras que la condición de ser alcanzables asegura que los objetivos planteados sean realistas. La relevancia, por su parte, garantiza que cada objetivo tenga un impacto directo en la mejora de la lectura, y la fecha límite proporciona un marco temporal que organiza y motiva los esfuerzos hacia su consecución.

Relación entre los objetivos y las líneas de acción. Las líneas de acción o actividades propuestas en el PL deben estar directamente relacionadas con los objetivos planteados. Esto implica que cada acción o estrategia esté diseñada para contribuir al logro de los objetivos específicos del plan. Por ejemplo, si uno de los objetivos es mejorar la conciencia fonológica de los estudiantes de Educación Infantil y Educación Primaria, las actividades deben incluir, entre otras, la identificación, segmentación, comparación, categorización o sustitución de sílabas y fonemas. De esta forma, se garantiza que todas las acciones estén alineadas y trabajen en conjunto para el logro de los objetivos establecidos.

Análisis de textos modelo. El análisis del PL previo del centro puede contribuir a la formulación de los objetivos del nuevo plan. Asimismo, tener en cuenta planes de lectura de otros centros educativos, entendiéndolos como textos modelo que pueden orientar en la adaptación y no en la adopción de los objetivos, puede ser útil e inspirador. Este análisis se puede aplicar a todos los apartados del plan, puesto que siempre es interesante conocer las iniciativas que se llevan a cabo en otros entornos. De forma general, para Iza (2006, p. 52), algunos de los objetivos principales de un PL deben ser:

  • “Garantizar el desarrollo de la competencia lectora de los alumnos.
  • Propiciar las condiciones para que pueda cultivarse el habito lector.
  • Contar con una plan estructurado y sistematizado para la enseñanza de la lectura en todas las áreas.
  • Prevenir las dificultades de lectura.
  • Coordinar al profesorado en la enseñanza de la lectura.
  • Garantizar una buena utilización de los recursos.
  • Implicar a las familias.
  • Impulsar la formación del profesorado en lo concerniente a la lectura.”

Tanto en la Guía para la elaboración de un Plan de fomento de la lectura en un centro de Educación Primaria (FGSR y López, 2024a, p. 15) como la Guía para la elaboración de un Plan de fomento de la lectura en un centro de Educación Secundaria  (FGSR y López, 2024b, p. 14) se proponen unos objetivos generales en un PL, que también contemplan la atención a la expresión escrita y a la oralidad. A partir de ellos, se pueden desarrollar los objetivos específicos. Estas propuestas contemplan los siguientes objetivos:

  • “Despertar el gusto por la lectura como vía para acceder al conocimiento y como fuente de placer personal y social.
  • Mejorar la lectura, la comprensión y la interpretación de todo tipo de textos (para ello, los docentes de las diversas materias abordarán los textos con estrategias metodológicas comunes).
  • Mejorar la producción de textos escritos y multimodales (para ello, los docentes trabajarán las cuatro fases de producción de un texto: planificación, expresión, revisión y edición).
  • Mejorar la producción de textos orales y multimodales (además de trabajar la adecuación, la coherencia, la cohesión y la corrección, será necesario cumplir con las normas de cortesía lingüística, de la escucha activa y de cooperación conversacional).
  • Disponer de los medios materiales y humanos necesarios para el desarrollo del Plan lector.
  • Hacer partícipe a toda la comunidad educativa y a las instituciones afines de los beneficios del Plan y de la necesidad de su participación para lograr el éxito.”

A continuación, a modo de ejemplo, se presentan los objetivos de dos planes de lectura de centros de educación primaria y educación secundaria, respectivamente. En el plan de lectura que presenta Montijano (2016, p. 148) para un centro de Educación Primaria, los objetivos son:

  1. “Desarrollar estrategias de comprensión y expresión oral para una lectura fluida y con entonación adecuada.
  2. Comprender distintos tipos de textos adaptados a la edad del alumnado.
  3. Emplear estrategias de comprensión lectora para obtener información.
  4.  Seleccionar la información relevante de un texto para su posterior tratamiento.
  5. Valorar la información de distintos tipos de textos.
  6. Utilizar la lectura como medio para mejorar y ampliar el vocabulario y fijar la ortografía.
  7. Apreciar el valor de los textos literarios y recurrir a la lectura como medio de disfrute e información, a la vez que de enriquecimiento personal.
  8. Estimular el hábito de lectura despertando la necesidad de leer.”

Por otro lado, Eleuterio (2014, p. 99) destaca los siguientes objetivos en un PL de un instituto de Educación Secundaria:

  1. “Realizar lecturas comprensivas de diferentes tipos de textos (centrándonos este curso en textos descriptivos y argumentativos).
  2. Responder a preguntas tanto literales como inferenciales sobre estos textos.
  3. Resolver actividades referidas tanto al vocabulario como a la comprensión de los textos.
  4. Discernir entre ideas principales y secundarias de los textos utilizando técnicas como el subrayado.
  5. Resumir de forma adecuada fragmentos y textos seleccionados.
  6. Enfrentarse a la lectura de obras completas como fuente de disfrute personal y con actitud reflexiva y crítica.
  7. Reflexionar sobre los temas tratados en los textos a partir de debates.
  8. Expresar sus ideas en la elaboración de textos propios orales o escritos, con claridad y corrección en la exposición.
  9. Participar en actividades interdisciplinares de fomento de la lectura y la escritura.
  10. 10.Colaborar en el funcionamiento y dinamización de la biblioteca escolar.
  11. 11.Utilizar las nuevas tecnologías de que dispone nuestro centro como fuente de información y como medio de realización de las distintas actividades.” 

Líneas de acción

Las líneas de acción deben tener en consideración aquellos aprendizajes que se deben enseñar para desarrollar la CL de forma trasversal, tanto en las áreas lingüísticas como en las no lingüísticas. Cruz Ripoll (2023) propone presenta los siguientes aprendizajes: predictores de la competencia lectora, comprensión del lenguaje, estrategias de comprensión lectora, lectura digital y motivación hacia la lectura. En su libro Un marco para el desarrollo de la competencia lectora se presentan estos aprendizajes y se ofrece una secuenciación de estos desde el primer curso del segundo ciclo de Educación Infantil hasta el segundo curso de Bachillerato. Esta secuenciación es muy útil a la hora de presentar la temporalización de las acciones del PL. Junto con los aprendizajes arriba mencionados, un PL completo debe incluir otras líneas de acción como la evaluación, la atención al alumnado con necesidades específicas, la lectura plurilingüe, la biblioteca escolar y la colaboración con las familias y el entorno. A continuación, se presentan a modo de síntesis las líneas de acción que se pueden tener en cuenta en el desarrollo de un PL (véase Imagen 6).

Figura 6. Líneas de acción del plan de lectura

Figura 6. Líneas de acción del plan de lectura. Fuente: elaboración propia CC BY-SA 4.0 [fa-external-link] 

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Predictores de la CL. Se debe atender a los predictores de la comprensión lectora o decodificación como la enseñanza de la conciencia fonológica, de los conocimientos sobre el lenguaje escrito, de las relaciones entre letras y sonidos, la síntesis y el reconocimiento de palabras, la mejora de la fluidez y la decodificación avanzada.

Comprensión del lenguaje. Los estudios muestran cómo, por ejemplo, el conocimiento del vocabulario influye en la comprensión de los textos. Así, es importante contemplar la enseñanza del vocabulario, la sintaxis, la tipología y estructura textual y, por último, la capacidad para elaborar inferencias. 

Estrategias de comprensión lectora. Para comprender un texto es necesario que se pongan en marcha diversas estrategias de comprensión lectora en las diferentes etapas del proceso lector (antes, durante y después de la lectura). De hecho, la enseñanza explícita de estas estrategias a través de la modelización se entiende que es fundamental en el desarrollo de la CL. Así, es necesario contemplar estrategias como la planificación de la lectura, la activación de conocimientos previos, la realización de predicciones e inferencias, autopreguntarse, reflexionar sobre la comprensión o escribir resúmenes o tomar notas, entre otras.

Lectura digital. En el contexto actual es imprescindible atender a la alfabetización informacional. Así, en el contexto escolar se han de enseñar estrategias concretas que permitan buscar la información, navegar por internet, valorar la fiabilidad de la información e integrar información de diversas fuentes. 

Motivación hacia la lectura. La motivación hacia la lectura debe realizarse a través de estrategias como permitir escoger textos o temas de lectura, adaptar los textos al nivel de competencia del estudiantado, fomentar la lectura colaborativa a través de las tertulias dialógicas, mostrar la relación entre la lectura y el resto de competencias comunicativas, mostrar la importancia de las estrategias de comprensión lectora, recomendar textos según los intereses personales, mostrar los diferentes usos de la lectura, enfatizar la relación entre el esfuerzo y el resultado, entre otras. 

Evaluación. La evaluación del alumnado dependerá del propio concepto de lectura que se tenga en el plan y tendrá que ser inicial, continua y final. Se deberá contar con pruebas que ofrezcan información sobre el nivel de desempeño en comprensión lectora, cuestionarios de autopercepción y hábitos lectores, e instrumentos para la observación de comportamientos en el aula y en la biblioteca escolar. Asimismo, la evaluación entendida como línea de acción permitirá obtener información útil para la evaluación del propio PL. 

Atención al alumnado con necesidades específicas. Dada la diversidad del centro escolar, se deberán establecer las acciones que apoyen al estudiantado con necesidades específicas como aquellos con trastornos del lenguaje, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), trastorno del espectro autista (TEA), discapacidad intelectual, dislexia o discapacidad auditiva. Asimismo, hay que realizar apoyos a aquellos que tienen una L1 diferente a la vehicular del centro. En este sentido, también hay que desarrollar estrategias que contemplen la lectura plurilingüe.

Lectura plurilingüe. La enseñanza de la lectura en contextos plurilingües requiere de enfoques especializados. Algunos aspectos que hay que tener en consideración son el reconocimiento de las L1 del alumnado, la transferencia de habilidades lectoras entre lenguas, así como el desarrollo de estrategias de lectura especificas en cada lengua, el fomento de la conciencia metalingüística o la creación de un entorno de aprendizaje inclusivo (Ministerio de Educación, 2002). 

Biblioteca escolar. La biblioteca escolar es un espacio que dinamizará el PL y desde donde se promoverá el gusto por la lectura, el aprendizaje y la comprensión lectora. Desde la biblioteca se debe facilitar el acceso a diferentes materiales adaptados a los niveles de lectura, las necesidades y los intereses del alumnado. Por ello, debe contar con una colección actualizada y heterogénea de textos tanto literarios como informativos en multiplicad de formatos y lenguas, que, a su vez, representen distintas culturas. Por otro lado, el personal de la biblioteca debe estar capacitado para organizar actividades vinculadas con la lectura (encuentros con autores, talleres, clubes de lectura) y para orientar y acompañar al alumnado en la búsqueda y elección de los materiales. Por último, debe entenderse como un espacio idóneo para la visibilidad de las acciones y logros del PL (Fabregat, 2022). 

Colaboración con las familias. Involucrar a las familias permite reforzar los objetivos del PL fuera de la escuela, creando una continuidad entre el centro educativo y el espacio familiar. Para ello, se pueden organizar talleres para padres y madres que ofrezcan estrategias para el fomento y el dominio de la lectura, como la visita a las bibliotecas del entorno, la lectura en voz alta, la conversación en torno a lo leído, la creación de un rincón de lectura en el hogar, etc. También, las familias pueden participar en encuentros de lectura en el centro educativo en donde se comparten lecturas o se realizan tertulias dialógicas. 

Colaboración con el entorno. El PL debe ofrecer la posibilidad de que el alumnado tenga experiencias lectoras significativas fuera del centro escolar. Algunos agentes externos son las bibliotecas públicas, los centros culturales o museos, las librerías, los autores o los ilustradores, entre otros. Así, la visita a las bibliotecas públicas permite que el alumnado conozca el espacio y los recursos que tiene a su disposición. Por otro lado, algunas instituciones como algunos organismos públicos, los centros culturales o los museos, junto con las librerías, ofrecen diversas actividades interesantes para el PL como visitas guiadas y actividades temáticas en museos centradas en la literatura, rutas literarias, talleres literarios y cuentacuentos, encuentros con autores e ilustradores, ferias o concursos literarios. 

A modo de conclusión, cabe destacar la importancia de que los responsables del PL junto con el claustro del centro lleguen a acuerdos sobre el plan, ya que solo mediante la organización y la colaboración se podrá garantizar un desarrollo coherente. Estos acuerdos tienen que reflejarse explícitamente en el PL.


Organización

La organización de un PL exige la implicación coordinada de diversos agentes que asumen funciones específicas para garantizar su éxito. Los principales responsables de este proceso son el equipo directivo, el coordinador del plan de lectura y el profesorado, cuyas tareas deben estar claramente definidas y alineadas con los objetivos generales del plan:

Equipo directivo. Desempeña un papel fundamental en la promoción y el apoyo al plan de lectura. Su función es proporcionar el respaldo institucional necesario, fomentando un ambiente favorable para la implementación del plan. Además, debe garantizar que el plan sea una prioridad en el proyecto educativo del centro, facilitando los recursos y el tiempo necesarios para su desarrollo, así como promoviendo la implicación de toda la comunidad educativa.

Coordinador. El coordinador del plan de lectura es el encargado de liderar y articular el desarrollo del proyecto. Según Lluch y Zayas (2015), tiene diversas funciones esenciales, como coordinar a los agentes implicados, gestionar y diseñar prácticas lectoras y organizar las actividades vinculadas al plan. Asimismo, el coordinador tiene la responsabilidad de buscar y gestionar recursos, asegurándose de que estos estén alineados con los objetivos del plan. Además, debe actuar como un puente de comunicación entre el equipo directivo y el profesorado, para así favorecer la colaboración entre todos. 

Profesorado. El profesorado ocupa una posición clave como ejecutor del PL. Este grupo tiene la responsabilidad de proponer iniciativas que respondan a las necesidades y características de su alumnado, además de implementar las actividades acordadas y asignadas en sus aulas y fuera de ellas. 

En el diseño del PL, como se ha indicado, es fundamental la concienciación de toda la comunidad educativa y, en especial, del profesorado. Es esencial que el profesorado comprenda que el plan de lectura no es solo un conjunto de actividades aisladas, sino una oportunidad para innovar en las prácticas pedagógicas y enriquecer la experiencia educativa. El plan invita a los docentes a explorar nuevas metodologías, estrategias y recursos que fomenten la CL en sus diversas dimensiones. Además, se debe sensibilizar al profesorado en la importancia del trabajo colaborativo, la coordinación y el intercambio de propuestas y conocimientos. De esta manera, el centro educativo se convierte en una verdadera comunidad de aprendizaje, en la que los profesores no solo enseñan, sino que también aprenden entre ellos, comparten buenas prácticas y construyen conjuntamente un enfoque coherente en torno a la lectura. La implicación activa en el plan también tiene un impacto directo en la mejora de la calidad educativa del centro. Al participar en un proyecto común, el profesorado contribuye a garantizar que la lectura se convierta en un eje transversal del currículo. Por último, esta concienciación o sensibilización debe reforzar el compromiso con el plan y el sentido de pertenencia a un proyecto con un objetivo común. 

Hay que tener en consideración que el PL puede no ser entendido una oportunidad para mejorar basada en el trabajo colaborativo y la innovación. De hecho, en su elaboración y en este apartado de organización, los responsables del plan deberán tener consideración algunos factores que pueden generar resistencia al cambio. Entre los elementos que habría que tener en cuenta se encuentran la cultura del centro, la inestabilidad del profesorado, su falta de formación o la existencia de recursos limitados.  



Recursos

Para desarrollar un PL efectivo es esencial considerar una serie de recursos que permitan alcanzar los objetivos establecidos. Los recursos representan todos los elementos disponibles para poner en marcha y sostener las actividades del plan y deben estar alineados tanto con el diseño del plan como con los objetivos específicos derivados de él. Estos recursos se dividen en cuatro categorías principales: humanos, espaciales, didácticos y económicos (véase Tabla 4).

Recursos humanos. Este grupo incluye a todas las personas que participan en el desarrollo del plan de lectura, como equipo directivo, coordinadores, docentes, estudiantes, familias y otros colaboradores externos. Cada uno de estos agentes cumple un papel específico dentro del plan, ya sea en su organización, implementación o evaluación. 

Recursos espaciales. Los espacios del centro educativo a disposición del plan pueden ser el aula y dentro de ella el rincón de lectura y la biblioteca de aula, la biblioteca escolar, el salón de actos y otros espacios intermedios como el recibidor del centro o los pasillos y escaleras. Cada uno de estos espacios se destina a diferentes actividades.

Recursos didácticos. Este tipo de recursos engloba los materiales y herramientas que facilitan el proceso de enseñanza y aprendizaje de la lectura. Incluye desde libros de texto y materiales para aprender a leer, leer para aprender y fomentar el interés por la lectura, hasta pruebas de evaluación para medir el progreso en lectura. También incluye bibliografía específica que apoya el desarrollo de la CL, recursos tecnológicos y ejemplos de experiencias exitosas que puedan ser replicadas o adaptadas en el centro.

Recursos económicos. Para que el plan de lectura funcione de forma sostenible, es imprescindible contar con una dotación económica. Este presupuesto permite adquirir libros, materiales y tecnología de apoyo a la lectura, así como financiar actividades complementarias como visitas de autores o eventos literarios. También se pueden considerar subvenciones o ayudas de otras instituciones educativas y culturales que contribuyan al enriquecimiento del plan.

Recursos humanos

Equipo directivo

Propone el desarrollo del plan y apoya las acciones.

Coordinador 

Gestiona el plan.

Profesorado

Contribuye al desarrollo del plan de diferentes maneras. 

Alumnado

Participa activamente, orientando el enfoque del plan según sus intereses y progreso.

Bibliotecario

Gestiona los recursos de la biblioteca y apoya las acciones.

Familias

Refuerzan algunas de las iniciativas del plan. 

Otros agentes 

Bibliotecarios públicos, responsables de centros culturales, autores, ilustradores, etc., enriquecen mediante el desarrollo de iniciativas dentro y fuera del centro. 

Recursos espaciales

Aula

Rincón de lectura 

Facilita un espacio dentro de la clase para leer de manera cómoda y tranquila. 

Aula

Biblioteca de aula

Proporciona acceso directo a libros del centro o del propio alumnado y materiales sin salir de clase.

Biblioteca escolar

Ofrece un espacio de lectura y consulta más amplio, con mayor variedad de materiales, y permite la realización de diferentes actividades. 

Salón de actos

Ofrece un lugar amplio para eventos, como entrega de premios, presentaciones y encuentros con autores. 

Espacios intermedios

Son, por ejemplo, el recibidor, los pasillos o las escaleras. Contribuyen a la creación de un contexto lector, mediante iniciativas como la colocación de murales con citas y recomendaciones literarias de la comunidad educativa.  

Recursos didácticos

Materiales didácticos

Constituyen un soporte imprescindible para el desarrollo del PL. La diversidad de soportes y tipos es amplia: libros de texto, cuadernos de comprensión lectora, libros, diccionarios, enciclopedias, fichas de actividades de lectura, juegos, carteles, infografías, webs, plataformas de lectura digital, etc. 

Pruebas de evaluación de la CL

Permiten medir el avance en comprensión lectora y son una herramienta para la evaluación del PL. 

Didáctica de la CL 

Permite al profesorado consultar manuales e investigaciones para mejorar la enseñanza de la lectura. 

Experiencias exitosas

Ofrece ejemplos de proyectos que han funcionado en otros centros. 

Recursos tecnológicos

Plataforma educativa, ordenadores, tabletas, pizarras digitales o lectores electrónicos cumplen varias funciones como acceder a bibliotecas digitales y aplicaciones de lectura, permitir una lectura interactiva y personalizada, analizar textos, acceder al libro en formato digital o participar en foros.

Recursos económicos

Dotación económica del centro

Proporciona los recursos financieros necesarios para que las actividades y objetivos del plan como, por ejemplo: la adquisición de libros y materiales didácticos, la incorporación de tecnologías de lectura, la organización de actividades, la formación del profesorado o la mejora de los espacios de lectura.

Ayudas o patrocinios 

Complementan los fondos del centro para financiar actividades adicionales como, por ejemplo, solicitar subvenciones para organizar una feria del libro, recibir donaciones o descuentos en librerías, etc.  

Tabla 4. Recursos del plan de lectura. Elaboración propia. 

En el apartado específico dedicado a los recursos dentro del documento del plan de lectura, estos deben presentarse de manera organizada y vinculada con los objetivos y líneas de acción del plan. Es recomendable estructurar los recursos en las cuatro categorías mencionadas e indicar cómo contribuyen al desarrollo de las actividades programadas. Asimismo, se debe incluir información sobre la gestión de estos recursos, especificando quiénes son los responsables de su coordinación y mantenimiento, así como los procedimientos previstos para su uso eficiente.

Temporalización

La temporalización en el PL garantiza su organización a lo largo del curso escolar. Por ello, hay que establecer un cronograma que permita planificar y desarrollar las actividades en el momento adecuado. También facilitará la coordinación de los recursos necesarios, la asignación de los responsables y realizar un seguimiento eficaz de los avances. Asimismo, la temporalización, puede permitir la evaluación continua de la influencia de cada actividad, lo que contribuye a adaptar el plan en función de las necesidades y de los progresos en la mejora de la CL observados en el alumnado. A continuación, se presenta una plantilla que puede utilizarse como guía para presentar los objetivos y líneas de acción del PL en relación con la actividad que se desarrolla y aspectos necesarios para la planificación como la materia, el curso, trimestre, el cronograma, los recursos y la evaluación (véase Tabla 5). A modo de ejemplo, se presenta la plantilla con información sobre dos actividades, una de Educación Primaria y otra de Educación Secundaria. 

Temporalización

Tabla 5. Modelo de plantilla de temporalización del plan de lectura con ejemplos. Fuente: elaboración propia. CC BY-SA 4.0[fa-external-link].

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Formación del profesorado

La formación del profesorado en el marco de un PL debe estar alineada con los objetivos establecidos, de manera que el profesorado pueda implementar estrategias efectivas y coherentes para el desarrollo de la CL del alumnado. A continuación, se presentan algunas ideas que se consideran relevantes a la hora de pensar sobre el modelo de formación en el PL. 

Proceso colaborativo. La formación no debe limitarse a cursos aislados o a talleres puntuales antes de implementar el PL. Por el contrario, debe concebirse como un proceso continuo que se extienda a lo largo de todo el desarrollo del plan, incluyendo la fase de implementación y de evaluación. Esto permite al profesorado adaptar y ajustar sus prácticas de acuerdo con los resultados obtenidos, las necesidades que surjan en cada momento y la posible redefinición de los objetivos. Además, dado que la lectura es un eje transversal que afecta a todas las áreas del currículo, esta formación debe involucrar a todo el profesorado, independientemente de la asignatura que imparta. 

Por otro lado, se debe promover una cultura de colaboración, en la que los docentes trabajen conjuntamente, compartiendo responsabilidades en el desarrollo del plan y participando activamente en la toma de decisiones. Para que la formación sea efectiva y motivadora, también es esencial que se adapte a las experiencias y conocimientos previos de los docentes, así como a las necesidades específicas identificadas en el análisis inicial y a los intereses de cada participante. Finalmente, es conveniente que se ofrezca una capacitación específica sobre el plan a aquellos docentes que se incorporan nuevos al centro, de modo que puedan integrarse rápidamente en las dinámicas y objetivos establecidos.

Contenidos de la formación. El contenido de la formación debe centrarse en dotar al profesorado de los fundamentos metodológicos necesarios para la enseñanza de la CL, estableciendo así una base común que permita la aplicación de metodologías y estrategias didácticas eficaces. Los contenidos deben atender a aspectos como el diseño de actividades de lectura que promuevan aprendizajes basados en aprender a leer, en leer para aprender y en ser lector, es decir, desarrollar el interés y el gusto por la lectura.

Por otro lado, se deben contemplar otros contenidos específicos destinado a la formación del equipo directivo y de los coordinadores del PL. Esta formación se puede dividir en dos tipos. En primer lugar, debe centrarse en formación sobre el propio diseño y aplicación del PL y aspectos relacionados con la CL que, posteriormente, se compartirán con el profesorado. En segundo lugar, debe atender a contenidos relacionados con las capacidades de liderazgo, gestión y comunicación, ya que estos son factores clave para coordinar y guiar al profesorado hacia el cumplimiento de los objetivos del plan. Por último, al diseñar estos contenidos formativos, se deben considerar los objetivos específicos, la duración adecuada de las sesiones y las circunstancias individuales de cada docente para asegurar una experiencia de aprendizaje efectiva y flexible.

Responsables de la formación. La responsabilidad de la formación del profesorado puede recaer en varios agentes, tanto internos como externos al centro educativo. Por un lado, es posible contar con expertos externos que aporten perspectivas y metodologías eficientes y basadas en evidencias. Por otro lado, los coordinadores del plan y otros docentes con experiencia en la enseñanza de la CL pueden jugar un papel fundamental en este proceso. Esta combinación permite que el centro educativo se convierta en una comunidad de aprendizaje, en la que los profesores colaboran y comparten sus conocimientos y buenas prácticas, enriqueciendo así el proceso formativo.

Asimismo, es importante considerar la posibilidad de ofrecer recursos específicos para el aprendizaje de los docentes, tales como bibliografía especializada, guías de estrategias, acceso a plataformas digitales y materiales de consulta que estén disponibles en el centro. Estos recursos deben ser accesibles, para que los docentes puedan consultarlos en cualquier momento, facilitando un aprendizaje autónomo y continuo.

La implementación de un modelo de formación del profesorado adaptado y alineado con los objetivos del plan es necesaria para mejorar las prácticas docentes. La finalidad no solo será ofrecer una capacitación específica, sino también la posibilidad de trabajar de forma colaborativa y contribuir al desarrollo profesional docente. Esto puedo repercutir directamente en la mejora de la calidad educativa del centro. 

Comunicación

La comunicación es un componente esencial en el éxito del plan, ya que permite no solo informar, sino también implicar a toda la comunidad en el proyecto y crear una cultura de lectura en el centro. Una estrategia de comunicación bien definida facilita la difusión efectiva de las acciones realizadas y de los logros alcanzados. A continuación, se presentan los objetivos de las estrategias de comunicación, sus destinatarios, los canales y los espacios para la difusión de la información. 

En cuanto a los objetivos de la estrategia de comunicación de un PL son, principalmente, dos. En primer lugar, informar sobre las acciones llevadas a cabo y los logros obtenidos, es decir, sobre el progreso y la consecución de los objetivos establecidos en el plan. Esto abarca desde la organización de actividades y eventos relacionados con la lectura hasta la mejora en el nivel de desempeño de la CL o la adquisición de recursos. En segundo lugar, la estrategia debe concienciar a toda la comunidad educativa de la importancia del propio plan y, en consecuencia, de la relevancia de la CL en la formación del alumnado.

La estrategia de comunicación tiene unos destinarios específicos y en función de ellos se adaptará la información que se transmite, se tendrá en cuenta el contenido de dicha información y su finalidad. En este caso, los destinatarios se dividen en dos grupos principales:

  1. Destinatarios internos. Este grupo incluye a los miembros de la comunidad educativa, tales como el profesorado, el alumnado y las familias. Estos destinatarios deben tener un conocimiento amplio de las actividades, logros y objetivos, ya que su participación es clave para el éxito del plan. 
  2. Destinatarios externos. En este grupo se encuentran las personas y entidades que no pertenecen al centro, como los miembros de la comunidad local, el barrio, otras instituciones educativas y, en un sentido más amplio, la sociedad en general. La difusión a estos destinatarios puede contribuir a que otros centros educativos tomen como referencia algunas iniciativas del plan o a que agentes externos tengan interés y quieran involucrarse de alguna manera. 

Por otro lado, la estrategia de comunicación requiere del empleo de una variedad de canales para llegar a todos los destinarios. A continuación, se presentan algunos que se pueden emplear:

  • Materiales impresos. Carteles, folletos o dípticos distribuidos por el centro pueden informar sobre eventos especiales, concursos o actividades de fomento de la lectura. Las circulares enviadas a las familias también son útiles para que se apoye el plan desde casa. 
  • Plataforma educativa. Permite centralizar y difundir información de manera ágil y accesible. A través de ella, el profesorado puede informar sobre las actividades y avances del plan, compartir recomendaciones de lecturas, recursos digitales y guías de apoyo para las familias, así como promover eventos de animación lectora. 
  • Web del centro y redes sociales. La web oficial del centro educativo podría incluir un espacio dedicado al plan de lectura. Las redes sociales del centro amplían el alcance de esta comunicación al permitir una interacción más dinámica con la comunidad. Por ejemplo, se pueden compartir vídeos o fotografías de actividades de animación a la lectura. Estos dos canales permiten el acceso a la información de los destinatarios externos. 
  • Revista del colegio y radio escolar. Si el centro cuenta con estas herramientas, se pueden utilizar para compartir algunas iniciativas del plan como experiencias lectoras, artículos, reseñas de libros, entrevistas o reportajes.
  • Reuniones informativas: Organizar reuniones periódicas con el profesorado, el alumnado y las familias permite un contacto directo y fomenta la participación y la retroalimentación. 

Con relación a los espacios, el centro educativo es el principal lugar de comunicación, ya que es el espacio donde los destinatarios internos pueden acceder de forma continua a la información sobre el PL. Dentro del centro, se pueden utilizar diferentes espacios como el aula o la biblioteca escolar. Ahí se podrá informar de aspectos relacionados con el plan. No obstante, son relevantes los espacios intermedios como la entrada, los pasillos o las escaleras, que permiten colgar murales y carteles. Asimismo, los tablones de anuncios son una herramienta informativa valiosa.

Una estrategia de comunicación efectiva debe favorecer que el PL sea visible y valorado. Por ello, en este apartado del plan se deben detallar las estrategias de comunicación, de modo que las iniciativas que se estimen oportunas sean presentadas de forma clara y atractiva. Asimismo, es necesario definir los destinatarios de la comunicación, distinguiendo entre los miembros de la comunidad educativa y los destinatarios externos, para adaptar el mensaje a cada audiencia. Además, se debe especificar cuáles serán los espacios y canales de comunicación, así como en qué momentos del curso académico se realizarán la comunicación. 

Evaluación

La última fase en la elaboración del plan, que es un componente fundamental, a su vez, en su diseño, es la evaluación. De nuevo, a partir de las orientaciones de Lluch y Zayas (2015) y Fabregat (2022), se proponen a continuación una serie de ideas que deben tenerse en consideración en la evaluación del PL. Así, los primeros proponen atender en la evaluación final del plan a la evaluación de las actividades realizadas, de la organización interna de las prácticas, de los resultados obtenidos y el análisis de los aspectos del plan que hay que mejorar. Por su parte, el segundo considera que los focos de atención en los que se tiene que centrar un proyecto lingüístico de centro, que se pueden extrapolar a un PL, son: a) el grado de desarrollo de competencia lectora del alumnado, b) el grado de desarrollo de las líneas de acción; c) la organización del plan; y, d) el proceso de diseño e implementación del plan. 

El proceso de evaluación permite no solo valorar el impacto de las acciones implementadas, sino también analizar detalladamente los componentes que estructuran el plan. En este sentido, resulta indispensable atender a aspectos como el grado de consecución de los objetivos, la coordinación y coherencia de las iniciativas y actividades derivadas de las líneas de acción, así como a los mecanismos de organización y comunicación. Por otro lado, la evaluación debe enfocarse en identificar tanto los logros alcanzados como las áreas de mejora, lo que requiere instrumentos y metodologías específicas. Para ello, es fundamental analizar los resultados obtenidos a través de diversas herramientas de evaluación, tales como pruebas de comprensión lectora dirigidas al alumnado, listas de control e informes que valoren las líneas de acción y la estrategia de comunicación, y cuestionarios de satisfacción aplicados a los diferentes agentes implicados. Este análisis detallado permite no solo valorar el impacto del plan en términos cuantitativos, sino también comprender la percepción de los distintos actores de la comunidad educativa respecto a su implementación. 

La información recopilada y analizada a través de este proceso evaluativo debería presentarse en un informe final. Este documento debe recoger tanto los aspectos positivos como las debilidades detectadas en el desarrollo del plan, y propondrá líneas de actuación para su mejora. La presentación de este informe debe ser un momento relevante en el proceso de evaluación, ya que permitirá compartir los resultados con todos los agentes implicados y favorecer la reflexión. En conclusión, la evaluación integral del plan de lectura no solo se limita a medir resultados, sino que representa una oportunidad para reflexionar sobre su diseño, implementación y resultados. Este enfoque garantiza que las futuras decisiones estén fundamentadas en datos concretos y en un análisis profundo, contribuyendo a la mejora de las prácticas docentes, la calidad de la enseñanza y, en última instancia, al desarrollo de la CL del alumnado.