Libro 2. El plan de lectura

3. Concepto de plan de lectura

Este apartado comienza con una breve exposición del concepto de CL, dado que el objetivo de un PL es su mejora. Posteriormente, se presenta el concepto de PL a partir de las propuestas de diversos autores que en los últimos años han ofrecido orientaciones sobre su elaboración. Posteriormente, se hace referencia al proyecto lingüístico de centro como iniciativa en la que se puede enmarcar un PL y, por último, se presentan algunos trabajos que han analizado planes de lectura, en concreto, el tipo de actividades que proponen y su estructura. 

En el ámbito educativo, el concepto de PL ha evolucionado para responder a la necesidad de mejorar la CL del alumnado y no solo fomentar el gusto por la lectura y, así, incrementar el hábito lector. Por ello, es preciso especificar, brevemente, qué es la CL. Para Jiménez (2014), es la habilidad de las personas de usar la comprensión lectora en la sociedad de forma útil y la comprensión lectora sería la capacidad de los individuos de captar con la mayor objetividad posible lo que el autor de un texto quiere transmitir. Asimismo, en el informe PISA se define como la competencia en lectura como “la comprensión, el uso, la evaluación, la reflexión y el compromiso con los textos con el fin de lograr objetivos propios, desarrollar el conocimiento y el potencial personal y participar en la sociedad” (OCDE, 2018, p. 10). 

A partir de estas definiciones, el PL no solo implicará fomentar el gusto por la lectura y, así, incrementar el hábito lector, sino también al desarrollo de la CL. En este sentido, en los últimos años se han presentado propuestas sobre cómo elaborar planes de lectura. Antes de atender a estos contenidos, que ocupan los siguientes apartados, se considera pertinente dar cuenta del propio concepto de plan de lectura y de las diferentes aportaciones que se han realizado.

Al respecto, Pascual (2012) define el PL como un proyecto colaborativo, de intervención y de innovación educativa, que pretende promover un cambio en las concepciones y prácticas lectoras y escritoras, vinculándolas con todas las áreas, materias y competencias básicas. Su planteamiento es el de un instrumento integral que busca mejorar las competencias lectoras, escritoras e informacionales del alumnado, mediante una planificación y coordinación adecuadas. Debe, así, responder a algunos aspectos del proceso lector como: “la existencia de múltiples objetivos lectores y escritores, formas de leer, entornos lectores, tipologías textuales, formatos y soportes de lectura, usos de fuentes y utilización de la información, promoción de la lectura, sin olvidar la lectura de textos específicos propios de cada materia y la lectura literaria (p. 16). Durán y Lomas (2015) conciben el PL como un instrumento para la mejora de la CL en todos los niveles educativos que abarca tres ámbitos: a) aprender a leer mediante estrategias lectoras en las áreas lingüísticas; b) leer para aprender desde todas las áreas; y, c) leer para disfrutar de la lectura. Aportan, pues, una división funcional que ayuda a estructurar el PL en diferentes objetivos: aprendizaje de la lectura, aplicación de la lectura como herramienta de aprendizaje y disfrute de la lectura. Por su parte, Iza (2006, 2015) plantea el PL como un instrumento dinámico con un conjunto de actuaciones que requiere una planificación sistemática, coordinación, análisis del contexto y un marco teórico común. También considera la necesidad de la participación de toda la comunidad educativa y añade que en el plan desempeñan un papel importante la evaluación del alumnado, la formación del profesorado y la innovación educativa. En la misma línea, Martín (2018) subraya la necesidad de definir objetivos y actividades programadas, y su carácter obligatorio. Por último, para Álvarez y Obregón (2022) el PL es fundamental para el desarrollo de las capacidades cognitivas en todos los niveles educativos y enfatizan el papel del profesorado en su coordinación. 

A partir de estas ideas, se puede definir el PL como un proyecto educativo colaborativo y dinámico, que tiene como objetivo mejorar la CL de todo el alumnado en los diferentes niveles educativos. El PL impulsa mediante la innovación un cambio en las prácticas y concepciones relacionadas con la lectura, vinculándolas de manera transversal con todas las áreas y materias del currículo.


¿Qué es el plan de lectura?

Imagen 1. Concepto de plan de lectura. Fuente: elaboración propia.CC BY-SA 4.0 [fa-external-link]

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Presentada la idea de PL, es necesario recalcar que este se puede enmarcar en una iniciativa que abarque la atención de la competencia comunicativa en general y no solo la CL, como es el proyecto lingüístico de centro. Fabregat (2022) entiende el proyecto lingüístico de centro como el conjunto de actuaciones organizadas y coordinadas que tienen como objetivo atender al desarrollo de la competencia comunicativa en los centros educativos. El PL formaría parte de las líneas de trabajo de este, junto con otras como: a) la normalización, que variará en función de que sean contextos de uniformidad lingüística, bilingües o plurilingües; b) el plan de oralidad; c) la escritura a través del currículum; d) el mapa de géneros discursivos; e) el impulso al plurilingüismo educativo y la educación bilingüe; f) la atención a la diversidad lingüística; y g) la biblioteca escolar. La puesta en marcha de un proyecto lingüístico de centro supone una transformación en las dinámicas escolares a fin de que la atención a la competencia comunicativa sea trasversal (Pérez, 2019; Trigo, Romero y García, 2019). Así, Fabregat (2022) agrupa los objetivos que ha de contemplar todo proyecto lingüístico de centro en cuatro ejes:

  1. Establecer medidas educativas para promover el desarrollo de la competencia en comunicación lingüística en las distintas lenguas que se imparten en el centro. 
  2. Contribuir a la consecución de los aprendizajes en las distintas áreas y materias, mediante la mejora de la comunicación, la cooperación y la conciencia crítica del alumnado.
  3. Acompañar y orientar a los docentes y poner a su disposición recursos y propuestas metodológicas que permitan la mejora de las habilidades de comunicación desde todas las áreas. 
  4. Favorecer la innovación y la transformación. 

Por otro lado, cabe señalar que el plan de lectura, según Pascual (2012), ha recibido diferentes nombres, según los contextos educativos. Algunos de los nombres son proyecto o plan lector, plan de lectura y escritura, plan de lectura y biblioteca o plan de fomento de la lectura. Al respecto, el concepto de plan de fomento de la lectura ha evolucionado en los últimos años. En los centros educativos consistía en el conjunto de iniciativas que buscaban promover el interés y el hábito lector, de tal manera que en muchas ocasiones contenía un compendio de actividades de animación a la lectura en detrimento de una enseñanza explícita de la comprensión lectora. Este planteamiento coincide, en general, con los planes de fomento de la lectura estatales o autonómicas que se han desarrollado en España en las últimas décadas. Así, en el Plan de Fomento de la Lectura 2017-2020. Leer te da vidas (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2017) se señala que el Plan tiene como principal objetivo el incremento de la demanda lectora mediante la promoción, extensión y consolidación del hábito de la lectura. De igual modo, en el plan Lectura infinitiva. Plan de Fomento de la Lectura 2021-2024 (Ministerio de Cultura y Deporte, 2021) se hace hincapié en esta idea, si bien se incentiva la colaboración entre todos los agentes sociales.

Sin embargo, la idea de plan de fomento de la lectura se ha ampliado recientemente, como se puede apreciar en la Guía para la elaboración de un Plan de fomento de la lectura en un centro de Educación Primaria (FGSR y López, 2024a) y la Guía para la elaboración de un Plan de fomento de la lectura en un centro de Educación Secundaria (FGSR y López, 2024b), editadas por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes. En estos documentos se definen los planes de fomento de la lectura como: “el documento en el que se incorpora el conjunto de objetivos, metodologías y actividades que se desarrollan en el centro educativo para garantizar la adquisición de la competencia lectora” (FGSR y López, 2024a/b, p. 11/12). En estas propuestas, todo plan debe organizar de manera estructurada la enseñanza de la lectura y su promoción a través de todas las asignaturas, contando con la colaboración de toda la comunidad educativa y las organizaciones presentes en el entorno del centro; así como reflejar el compromiso de la institución para trabajar en la comprensión y creación de diversos tipos de textos en distintos formatos y medios, fomentando el gusto por la lectura y promoviendo la búsqueda y selección de información mediante la biblioteca escolar, la biblioteca pública y las herramientas digitales. 

Para finalizar este apartado, se hace referencia a investigaciones sobre planes de lectura. No abundan los trabajos que aborden el impacto de los PL en la mejora de la competencia lectora. No obstante, algunos estudios han analizado los tipos de actividades que proponen, como el de Martín (2018) en 68 centros de Educación Infantil y Educación Primaria, o la estructura de los planes, como el de Álvarez y Obregón (2022) en 40 centros de Educación Secundaria. Estas últimas autoras destacan que los PL tienen un considerable margen de mejora: si bien todos los planes que analizaron contaban con algunos apartados correctamente enfocados, otros presentaban debilidades que habría que subsanar. Por su parte, Martín (2018) pone de manifiesto tanto puntos fuertes como débiles. Con respecto a los puntos fuertes, señala los siguientes:

  1. La mayor parte de las actividades propuestas están enmarcadas en el currículum y al desarrollo de las diferentes materias, por lo que se atiende a la CL de forma trasversal. 
  2. El trabajo se extiende a lo largo de todas las etapas. 
  3. La mayoría de los PL proponen actividades centradas en los predictores de la lectura, la comprensión, la escritura y la motivación. 
  4. Las actividades inciden en el fomento del gusto por la lectura.

Asimismo, destaca algunos aspectos que tienen margen de mejora en su análisis como:

  1. Las actividades suelen ser similares en todos los cursos. 
  2. No se adaptan las actividades a las distintas materias. 
  3. Las actividades de comprensión priman un modelo de compresión superficial frente a los modelos de comprensión profunda y crítico-reflexiva. 
  4. Las actividades de escritura no atienden a las diferentes fases del proceso de escritura (planificación, redacción y revisión).
  5. Las actividades diseñadas para trabajar la motivación se centran en aportar los motivos por los que es bueno leer.